¿Qué esperar de la sepsis?


Maria Fuster Cabré. Servicio de Medicina Intensiva. Hospital Miguel Servet de Zaragoza. Santiago Ezquerro Sáenz. Servicio de Urología. Hospital Universitario Miguel Servet de Zaragoza. Maria Isabel Marquina Lacueva. Servicio de Medicina Intensiva. Hospital Miguel Servet de Zaragoza. Eva María Mallén Mateo. Servicio de Urología. Hospital Universitario Miguel Servet de Zaragoza

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La sepsis es una grave enfermedad, desconocida para muchos y que consiste en una infección que se ha generalizado por todo el cuerpo. Los síntomas son fiebre, malestar general, desorientación, confusión, sudor frío, escalofríos, entre otros.

Hay que consultar a un médico o enfermera cuando esos síntomas se encuentran fuera de lo previamente conocido, y desde los primeros síntomas hasta el inicio del tratamiento debe pasar el menor tiempo posible.

¿Qué pruebas me pueden realizar?

Cuando se sospecha una sepsis, lo cual consiste en una infección grave que se ha extendido por todo el cuerpo, habrá que realizar una serie de pruebas para llegar al diagnóstico y origen de la infección. Lo primero de todo será una breve entrevista clínica, para conocer cómo empezó el cuadro infeccioso, cuándo y qué síntomas tiene. Luego, un examen físico y, así, se podrá ir perfilando qué órgano es el que más se involucra en la infección, y se determinará el tipo de pruebas a realizar, entre los que pueden encontrarse: analíticas de sangre para ver parámetros de infección/inflamación, funcionamiento de varios órganos del cuerpo y podría mandarse a cultivar para buscar el microorganismo que ha causado la sepsis, otros análisis como de orina, del esputo… Otras pruebas podrían consistir en pruebas de radiología (radiografías, ecografías, tomografía computada, ecocardiografía, etc).

¿Cómo se trata la sepsis?

La sepsis y sobre todo el shock séptico, que se trata de un cuadro de sepsis con tensión arterial baja y fallo de algunos órganos, se tratan en unidades especializadas, generalmente en la unidad de cuidados intensivos (UCI). El tratamiento consiste, principalmente, en frenar la infección, y eso se consigue con medicación antimicrobiana (antivíricos, antibióticos, antifúngicos) y en limpiar o drenar, si es posible, el órgano donde se encuentra la infección. Una neumonía, por ejemplo, no permite la limpieza de los pulmones para frenar la infección, en cambio en una colecistitis (infección de la vesícula biliar) probablemente tenga que drenarse la vesícula o incluso extraerla quirúrgicamente. Aparte de tratar la infección, en la UCI se tratará al paciente con sueros, medicación para aumentar la tensión arterial si es muy baja, o se sustituirán por máquinas aquellos órganos que, de forma temporal, hayan fallado o dejado de funcionar correctamente. Es por este motivo que muchas veces si el nivel de consciencia es muy bajo o la respiración no es la adecuada, podemos llegar a necesitar sedar al paciente, intubarlo y conectarlo a un respirador hasta que haya pasado el cuadro séptico; o incluso si fallan los riñones y dejan de hacer su función, podemos suplirla con una terapia de diálisis temporal; y así con varios órganos y terapias.

¿Me pueden quedar secuelas?

Son muchos los pacientes que sobreviven a una sepsis grave, y muchos los que se recuperan por completo y vuelven a poder hacer vida normal. Aún así, no es raro que personas con enfermedades crónicas previas, o una situación basal deteriorada, puedan sufrir daños permanentes en sus órganos. Por ejemplo, si una persona con un daño renal crónico padece una infección grave o una sepsis que le provoca un mayor daño renal, probablemente no recupere su función renal, y podría necesitar una diálisis renal para toda la vida.