Reconquistar el nicho social en tiempos de incertidumbre

Fermín Goñi Sáez. Psicólogo Clínico. Director Científico de Fundación Argibideuijarro Buendía. Psicóloga Clínica

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La situación socio-sanitaria que estamos viviendo –excepcional tanto por las características de la enfermedad (COVID-19) como por factores económicos, informativo-comunicativos y sociológicos- ha provocado la emergencia de problemas psicológicos relacionados –entre otras variables- con la restricción social (primero) y (segundo) con el regreso a los escenarios interpersonales de relación.

Somos seres sociales, lo que implica que transitar los espacios de interacción comunicativa directa (no mediada por una pantalla) donde se produce el contacto humano es necesario para un buen estado psicológico. La pregunta que emerge en la actualidad es: ¿cómo volver a nuestro nicho social combinando estabilidad psicológica y convivencia cívica?

Exposición controlada ante miedos desadaptativos

Un número significativo de personas está experimentado miedos inespecíficos y no controlados relacionados con la enfermedad (COVID-19). Seguramente, esta manifestación -de corte ansioso- es una de las reacciones psicológicas más frecuentes en este nuevo escenario de retorno a la “normalidad”. No en vano, las personas que han estado expuestas directa o indirectamente a la infección pueden desarrollar temores generalizados sobre su salud, preocupaciones de infectar a otros y miedo a infectar a los miembros más vulnerables de la familia. La recomendación en estos casos sería (1) ir retornando progresivamente a los espacios sociales, (2) iniciar la exposición desde los entornos más seguros (sentidos así por la persona) y satisfactorios, y (3) aceptar que inicialmente emergerán sensaciones incómodas que pueden hacernos dudar sobre la conveniencia de la exposición (por tal motivo, resulta muy importante que la exposición sea gradual).

Cognición social en espacios tan satisfactorios como seguros

El concepto cognición social hace referencia a un conjunto de capacidades cognitivas que permite a los seres humanos (a) atribuir estados mentales a otras personas (intenciones, creencias, deseos, etc.) y (b) explicar, predecir, entender y responder de manera apropiada ante el comportamiento de otros individuos. La cooperación humana pivota de forma radical sobre esta función. Durante el confinamiento hemos experimentado emociones (angustia, aburrimiento, aislamiento social, frustración, etc.) que dificultan el buen funcionamiento de los procesos socio-cognitivos. En la fase actual -donde retornamos a nuestros nichos sociales-, advertimos cómo pueden emergen emociones positivas (ante, por ejemplo, reencuentros con seres queridos) que vividas en exceso y con cierta desinhibición pueden dificultar la convivencia cívica en esta situación socio-sanitaria tan excepcional. La recomendación en esta “reconquista segura” de lo social se dirige a promover la cognición social: ser conscientes de los estados mentales de nuestros congéneres (y de los nuestros) con el objetivo de (i) entenderles-entendernos y (ii) actuar de forma cooperativa con el objetivo de combinar seguridad y satisfacción en nuestros espacios sociales compartidos.
Seres sociales en espacios comunes.
La mesura emocional –donde el miedo desadaptativo se reduce mediante la exposición gradual y la euforia desmedida mediante la promoción consciente de la cognición social- es el principio psicológico que puede guiarnos en la complicada –más no imposible- empresa de reconquistar nuestro nicho social (fundamental para el buen estado psicológico) mediante conductas cooperativas gobernadas por el civismo, la seguridad y la satisfacción de “recuperar” nuestra naturaleza social.