¿Se mueven lo suficiente nuestros jóvenes?

Cristina Gurría Vallejos y Nuria Paz Balbuena. Fisioterapeutas en Hospital Reina Sofía Tudela

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La Organización Mundial de la Salud (OMS) señala el sedentarismo como un problema grave de salud en los niños y jóvenes de 5 a 17 años. Se ha visto un incremento importante en el tiempo empleado en actividades sedentarias durante los últimos años, sobre todo debido al mayor uso de smartphones, tablets y ordenadores.

La escasa práctica deportiva se relaciona con problemas de salud entre los que se incluyen, problemas posturales como la escoliosis idiopática, el sobrepeso y la obesidad, problemas circulatorios, retraso en el completo desarrollo de las habilidades y destrezas motoras. Se observan además diversos problemas de salud mental, retraso del desarrollo cognitivo y menores logros académicos. También estos jóvenes pueden ser más propensos a desarrollar conductas peligrosas y a caer en adicciones como el alcohol y las drogas.

Beneficios de la práctica deportiva

Por otro lado, se han demostrado enormes beneficios en la práctica de actividad física en esta etapa de desarrollo. Se observa un mayor desarrollo de las habilidades y destrezas motoras (coordinación, equilibrio y fuerza) los músculos y huesos se fortalecen, lo que ayuda a prevenir lesiones. El deporte ayuda a mejorar el control de las emociones, asumiendo tanto las victorias como las derrotas, se aprende a trabajar en equipo y se experimenta la sensación de formar parte de un grupo. Por lo que se mejora la maduración cognitiva y conductual y aumenta la tolerancia al estrés.
Según algunos estudios sería recomendable que los niños y adolescentes realizaran mínimo 60 minutos diarios de actividad física de moderada a intensa. Este tiempo se podría repartir y puede incluir el caminar hasta el colegio, subir y bajar escaleras o desplazarse en bicicleta. Se recomienda que la actividad se realice en forma de juegos, actividades recreativas o ejercicios programados preferiblemente en grupos. También se ha visto que es importante que se ejercite la fuerza con una frecuencia de al menos 2-3 veces por semana. El trabajo de la fuerza ayuda a mejorar el desarrollo y la densidad de los huesos y músculos.
¿Es posible la práctica de actividad deportiva en niños que tienen alguna enfermedad de tipo crónico o en niños que presenten alteraciones motoras o cognitivas? Por supuesto que es posible, y beneficioso en todos los casos. La actividad física adaptada a cada caso y a cada situación en particular es totalmente recomendable.
Enfermedades de tipo respiratorio como son el asma o la fibrosis quística encuentran una importante mejora gracias a la práctica deportiva. Ya que trabaja toda la musculatura respiratoria y se favorece la movilización de mayores cantidades de aire en los pulmones.
En casos en los que la capacidad motora esté limitada por causa neurológica, también se pueden encontrar enormes beneficios, utilizando las adaptaciones que sean necesarias y pudiendo hacer uso de las facilidades que proporciona el medio acuático, realizando ejercicio en la piscina donde pueden desarrollar de una forma más fácil las destrezas que suponen una dificultad en tierra.
Por supuesto aquellos trastornos que afecten a músculos y articulaciones como pueden ser las escoliosis, luxaciones u otro tipo de disfunción, necesitarán del ejercicio para mantener, mejorar y recuperar la correcta movilidad, coordinación y fuerza que se puedan encontrar afectadas.
En todos estos casos en los que el ejercicio vaya unido a una patología o alteración del estado de salud del cuerpo, la actividad física deberá ser pautada y dirigida por la figura del fisioterapeuta en forma de ejercicio terapéutico adaptado a cada caso.
En resumen, a pesar de la infinita oferta de actividades extraescolares que se ofrecen a los jóvenes, la práctica de actividad física debe incluirse dentro sus rutinas, no como una obligación ni una carga, sino como parte imprescindible de un modo de vida saludable que les convertirá en adultos más activos y con menos problemas de salud.