El Síndrome Doloroso Regional Complejo (SDRC) es una afección crónica caracterizada por dolor intenso y desproporcionado respecto a la lesión inicial. Se clasifica en dos tipos: SDRC Tipo I (antes conocido como Sudeck o Distrofia Simpática Refleja) y SDRC Tipo II (causalgia). La diferencia principal radica en que el Tipo I no presenta lesión nerviosa periférica demostrable, mientras que el Tipo II sí.
SDRC Tipo I: Características Clínicas
El síntoma clave es el dolor, esencial para el diagnóstico. Este puede ser espontáneo o desencadenado al tacto, con una sensación urente (quemazón) que a menudo se acompaña de hiperalgesia (dolor exagerado) o alodinia (dolor ante estímulos no dolorosos). Además del dolor, se presentan:
- Síntomas motores: debilidad y temblores.
- Síntomas autónomos: cambios en el flujo sanguíneo (piel caliente o fría, asimetría de temperatura), alteraciones en la sudoración (hiper o hipohidrosis), osteoporosis localizada y crecimiento excesivo de vello.
El cuadro clínico suele ser más severo de lo esperado para el evento desencadenante (como una fractura, inmovilización prolongada o traumatismo). Afecta regiones específicas, generalmente distales (por ejemplo, mano, pie o síndrome hombro-mano), sin limitarse al territorio de un nervio periférico.
Evolución en Tres Fases
- Fase Aguda (Pseudoinflamatoria): Semanas o meses tras el desencadenante. Dolor intenso, edema, piel roja y caliente, sudoración excesiva e hipertricosis localizada.
- Fase Distrófica: La piel se adelgaza, se vuelve brillante, fría y cianótica. El edema se endurece, aparecen signos de osteoporosis y las articulaciones se afectan. Puede durar meses.
- Fase Atrófica: Disminuyen los síntomas vasculares y vegetativos, pero persisten atrofia de piel, tejido subcutáneo y músculos, desmineralización ósea y movilidad muy reducida, con riesgo de anquilosis.
Factores Desencadenantes
Se cree que el SDRC Tipo I surge de una respuesta anómala del sistema nervioso simpático. Los desencadenantes más frecuentes incluyen fracturas, inmovilizaciones prolongadas, traumatismos, infartos de miocardio o accidentes cerebrovasculares, aunque no todos los casos tienen una causa clara. Es más común en personas mayores de 50 años.
Diagnóstico
El diagnóstico es principalmente clínico, basado en la combinación de dolor, edema, alteraciones de sudoración, cambios vegetativos, atrofia y osteoporosis. Se apoya en pruebas como radiografías (para detectar osteoporosis), resonancia magnética, gammagrafía ósea o termografía (para evaluar diferencias de temperatura).
SDRC Tipo II: La Causalgia
A diferencia del Tipo I, el SDRC Tipo II implica daño nervioso periférico verificable, lo que lo relaciona con la antigua definición de causalgia. Comparte muchos síntomas, pero su origen está más claramente ligado a la lesión nerviosa.
Sinónimos del SDRC Tipo I
Además de Sudeck, se le conoce como Algoneurodistrofia, Algodistrofia, Distrofia Neurovascular Refleja, Atrofia de Sudeck, Distrofia Simpática Refleja o Síndrome Hombro-Mano.
Tratamiento por Fases
Fase I: Aguda o Pseudoinflamatoria
Objetivo: Controlar dolor e inflamación con máxima precaución.
- Tratamiento del dolor:
- Reposo (férulas si es necesario); en MI, descarga rigurosa (15-30 días).
- Apomazamiento y masaje Cyriax.
- Relajación muscular.
- Electroterapia: baja frecuencia, iontoforesis, ultrasonidos (US), microondas (MO).
- Tratamiento de la inflamación:
- Drenaje linfático manual (DLM).
- Posición en declive.
- Baños de contraste.
- Contención elástica.
- Masaje vibratorio (ganglio estrellado).
- Termoterapia a distancia.
- Estimulación de la osteogénesis:
- Ejercicios isométricos.
- Compresiones rítmicas en el eje óseo.
- Movilizaciones activas y pasivas sin dolor.
- Terapia Ocupacional:
- Educación en autocuidado para evitar movimientos dolorosos y compensatorios.
- Adaptación de actividades diarias (ej. uso de utensilios adaptados, correcto posicionamiento al realizar aseo ).
- Entrenamiento en técnicas de relajación para manejo del estrés y dolor.
Fase II: Distrófica o de Estado
Objetivo: Reducir dolor, prevenir anquilosis y mejorar alteraciones vasomotoras.
Transición: Sustitución progresiva de técnicas de Fase I por Fase II. En MI, carga gradual tras desaparición del dolor (ej. marcha en piscina).
Técnicas:
- Movilizaciones activas sin resistencia y autopasivas (sin dolor), con termoterapia y masaje previo.
- Ejercicios isométricos.
- Movilizaciones de Mennel (hombro y pie).
- Estiramientos y posiciones articulares.
- Masaje del periostio (método Vogler).
- Electroterapia: US, ondas cortas (OC), MO, ionizaciones cálcicas.
- Técnicas de relajación.
- Terapia Ocupacional:
- Introducción gradual a actividades funcionales (ej. tareas domésticas de bajo coste energético).
- Uso de férulas dinámicas para mejorar movilidad sin dolor.
Fase III: Atrófica o de Secuelas
Objetivo: Combatir anquilosis, atrofia, osteoporosis y restaurar la función.
Técnicas:
- Continuación de Fase II, con énfasis en movilización contra anquilosis y atrofia.
- En MI: reeducación de la marcha.
- Tonificación muscular: poleas, método Kabat.
- Reeducación propioceptiva (MI): planos estables y luego móviles.
- Crenoterapia en casos rebeldes.
Terapia Ocupacional:
- Entrenamiento en actividades de la vida diaria (AVD) para recuperar independencia.
- Uso de dispositivos adaptativos para facilitar la función.
- Actividades funcionales graduadas encaminadas a fomentar la autonomía.
AUTORES
Íñigo Esquíroz Lizaur y Nerea Latasa Barberena. Fisioterapeutas en Clínica Ubarmin.
Rebeca Fernández Tobía. Terapeuta Ocupacional en Clínica Ubarmin


