Traumatismo hepático: qué es, diagnóstico y tratamiento


Daniel Otero Romero, María Mejías Ledesma, Jaime Antón Pernaute, Irene Orduna Casla y Raquel Lorenzo Álvarez

Print Friendly, PDF & Email
El traumatismo hepático es una lesión del hígado debido generalmente a traumatismos abdominales, que aparecen en el 31% de los politraumatismos. La localización anterior del hígado, su gran volumen, su consistencia sólida y sus fijaciones a la cavidad abdominal hacen que su afectación sea frecuente tanto en traumatismo cerrados como penetrantes.

Diagnóstico

El traumatismo hepático se sospecha en pacientes politraumatizados en los que haya habido un impacto abdominal y presenten dolor en el abdomen. En función de la gravedad y la pérdida sanguínea los pacientes pueden llegar con hipotensión y taquicardia e incluso pueden presentar signos de irritación peritoneal.

Para llegar al diagnóstico es necesario realizar una tomografía computerizada (TC) con contraste intravenoso, ya que constituye el método más sensible y específico para el diagnóstico del trauma hepático.

Con la TC se puede clasificar la lesión en grados siguiendo la clasificación Organ Injury Scale de la American Association for the Surgery of Trauma (AAST), dividiéndose en 6 grados, siendo el grado I el más leve y el grado VI el más grave. Actualmente se dispone de otras clasificaciones como la de la World Society of Emergeny Surgery (WSES) que consta de 4 grados y tiene en cuenta el estado hemodinámico del paciente, dato importante a la hora de tomar decisiones.

Tratamiento

El manejo del traumatismo hepático va a depender en primer lugar del estado hemodinámico del paciente, y en segundo lugar del grado de afectación del órgano.

Así los pacientes que lleguen al hospital con inestabilidad hemodinámica requerirán una cirugía urgente, mientras que en los pacientes estables, se pueden valorar distintas opciones terapéuticas.

En los pacientes estables independientemente del grado se puede iniciar un tratamiento conservador, que incluye una vigilancia activa generalmente en la Unidad de Cuidados Intensivos. Si en la TC realizada se objetiva extravasación de contraste, que nos traduce la existencia de un sangrado dentro del abdomen, se puede realizar una embolización del vaso sanguíneo que está sangrando. Si a pesar del tratamiento conservador y la embolización el paciente empeora clínicamente se debe indicar una valoración quirúrgica.

Seguimiento

Si se opta por un manejo conservador es preciso monitorizar de forma continua a los pacientes y realizar reevaluaciones radiológicas cada 2 días y posteriormente una ecografía mensual durante el primer medio año tras el alta. Es necesario medir los niveles de hemoglobina varias veces al día y mantener reposo en cama al menos los dos primeros días tras el ingreso.

Las potenciales complicaciones del tratamiento conservador son la formación de un absceso si se ha necesitado una embolización, la presencia de una fístula biliar y un sangrado tardío.

Conclusion

El traumatismo hepático es frecuente en los politraumatizados poniendo en peligro la vida en los de alto grado. Actualmente el tratamiento conservador es superior al tratamiento quirúrgico en los pacientes con estabilidad hemodinámica y esta opcion de tratamiento puede ser aplicada en cualquier trauma hepático que cumpla las indicaciones descritas. A pesar de esto, en un número cada vez más reducido de pacientes es necesario realizar una cirugía urgente para controlar el sangrado.

 

AUTORES:

Daniel Otero Romero. Médico Interno Residente de Cirugía General y del Aparato Digestivo, Hospital Clínico Universitario Lozano Blesa, Zaragoza.

María Mejías Ledesma. Médico Interno Residente de Cirugía General y del Aparato Digestivo, Hospital Universitario Príncipe de Asturias, Madrid.

Jaime Antón Pernaute. Médico Interno Residente de Urología, Hospital Clínico Universitario Lozano Blesa, Zaragoza.

Irene Orduna Casla. Médico Interno Residente de Medicina Intensiva, Hospital Clínico Universitario Lozano Blesa, Zaragoza.

Raquel Lorenzo Álvarez. Médico Interno Residente de Medicina Intensiva, Hospital Clínico Universitario Lozano Blesa, Zaragoza.