Memoria en forma: cómo cuidarla después de los 65 años


Ana Lydia Sánchez Aso. FEA Geriatría. Hospital General de la Defensa, Zaragoza. Carlos Gracia Roche. FEA Cirugía general y del aparato Digestivo. Hospital Universitario Miguel Servet, Zaragoza.

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Introducción

A partir de los 65 años, muchas personas se preocupan por mantener su memoria activa. Es normal que con la edad se produzcan cambios en la velocidad de procesamiento y en la capacidad para recordar detalles, pero esto no significa que el deterioro sea inevitable. El cerebro sigue siendo plástico, capaz de generar nuevas conexiones neuronales, y podemos entrenarlo para conservar su agilidad. En este artículo descubrirás por qué es importante cuidar la memoria, qué hábitos son recomendados por organismos internacionales y expertos, y cómo aplicar una rutina semanal sencilla para mantener tu mente en forma.

¿Por qué es importante entrenar la memoria en la madurez?

La memoria es clave para la autonomía y la calidad de vida. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), el envejecimiento activo incluye la preservación de las funciones cognitivas, ya que estas influyen en la capacidad para realizar tareas cotidianas, mantener relaciones sociales y disfrutar de actividades significativas.

Beneficios de ejercitar la memoria:

  • Prevención del deterioro cognitivo: la estimulación mental reduce el riesgo de demencia.
  • Bienestar emocional: recordar experiencias y aprender cosas nuevas mejora la autoestima.
  • Autonomía: una mente activa facilita la toma de decisiones y la independencia.

Referencia:

  • OMS (2021). Risk reduction of cognitive decline and dementia.
  • Sociedad Española de Neurología (SEN). Guía para la prevención del deterioro cognitivo.

Factores que influyen en la memoria

La memoria no depende solo del cerebro: está relacionada con el estilo de vida. La Sociedad Española de Geriatría y Gerontología (SEGG) recomienda cuidar:

  • Salud cardiovascular: hipertensión, diabetes y colesterol afectan la función cerebral.
  • Sueño: dormir entre 7 y 8 horas favorece la consolidación de recuerdos.
  • Estado emocional: el estrés y la depresión pueden deteriorar la memoria.
  • Alimentación: una dieta rica en antioxidantes y omega-3 protege las neuronas.

Hábitos para mantener la mente activa

  1. Estimulación cognitiva
  • Resolver crucigramas, sudokus y juegos de lógica.
  • Aprender algo nuevo: un idioma, una receta, una manualidad.
  • Leer libros, periódicos o escuchar podcasts.
  1. Actividad física

El ejercicio mejora la circulación cerebral y reduce el riesgo de enfermedades neurodegenerativas. Caminar 30 minutos al día, practicar yoga o bailar son opciones sencillas.

  1. Alimentación saludable
  • Prioriza frutas, verduras, pescado azul y frutos secos.
  • Limita azúcares y grasas saturadas. Referencia: Dieta mediterránea, recomendada por la SEGG para la salud cognitiva.
  1. Socialización

Conversar, participar en actividades grupales y mantener vínculos afectivos estimula la memoria y previene el aislamiento.

  1. Sueño reparador

Un descanso adecuado es esencial para consolidar la información aprendida.

Rutina semanal para ejercitar la memoria

Lunes:

  • Haz un crucigrama o sudoku.
  • Camina 30 minutos mientras recuerdas nombres de amigos de la infancia.

Martes:

  • Aprende una palabra nueva en otro idioma.
  • Llama a un familiar y cuéntale una anécdota.

Miércoles:

  • Memoriza una lista corta (5 frutas) y repítela sin mirar.
  • Escucha música y trata de recordar la letra.

Jueves:

  • Lee un artículo y resume la idea principal.
  • Haz estiramientos mientras recuerdas los pasos de una receta.

Viernes:

  • Juega a asociar nombres con imágenes (por ejemplo, “María” con una margarita).
  • Describe mentalmente tu recorrido al salir a caminar.

Sábado:

  • Haz un puzzle o arma una figura con piezas.
  • Participa en una conversación sobre un tema actual.

Domingo:

  • Repasa lo aprendido en la semana: palabras nuevas, lista de frutas, resumen del libro.
  • Dedica tiempo a relajarte y dormir bien.

Señales de alerta

Consulta con un profesional si:

  • Los olvidos son frecuentes y afectan la vida diaria.
  • Hay dificultad para seguir conversaciones o realizar tareas habituales. La detección temprana es clave para intervenir.

Mitos y realidades sobre la memoria

  • Mito: “Es normal perder la memoria con la edad.” Realidad: el envejecimiento no implica demencia; la estimulación cognitiva ayuda a mantener la función cerebral.
  • Mito: “Los suplementos son la solución.”  Realidad: ningún suplemento sustituye una dieta equilibrada y hábitos saludables.

Conclusión

Cuidar la memoria es tan importante como cuidar el corazón. Con hábitos sencillos y constancia, es posible mantener la mente activa y disfrutar de una vida plena. ¡Empieza hoy!

AUTORES:

  • Ana Lydia Sánchez Aso. FEA Geriatría. Hospital General de la Defensa, Zaragoza.
  • Carlos Gracia Roche. FEA Cirugía general y del aparato Digestivo. Hospital Universitario Miguel Servet, Zaragoza.

Referencias científicas:

  • Park, D. C., & Reuter-Lorenz, P. (2009). The adaptive brain: Aging and neurocognitive scaffolding. Annual Review of Psychology, 60, 173-196.
  • World Health Organization (2021). Risk reduction of cognitive decline and dementia.
  • Sociedad Española de Neurología (SEN). Guía para la prevención del deterioro cognitivo.
  • Sociedad Española de Geriatría y Gerontología (SEGG). Recomendaciones para el envejecimiento activo.