Hemorragia digestiva


Alfredo Moros Sánchez, Cristina Azahara Torán Bonillo, Olga Gil Velilla, Juan Adalberto Bosque Julián, Piedad Fleta Cubero, Mercedes Alonso Bueno y Ana Isabel Sesma García

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La hemorragia digestiva es una pérdida de sangre desde cualquier parte del tubo digestivo, clasificada en alta (esófago, estómago, duodeno) y baja (resto del intestino delgado y colon). Sus síntomas incluyen vómitos con sangre (hematemesis), heces negras (melenas) o sangre roja en las heces (rectorragia). Es una urgencia médica que requiere evaluación inmediata para identificar la causa, como úlceras, pólipos o hemorroides, y prevenir complicaciones graves como el shock.

Síntomas

Los síntomas varían según la ubicación y gravedad del sangrado:

  • Hemorragia digestiva alta:
    • Hematemesis: vómito con sangre roja o con apariencia de posos de café (si la sangre se ha digerido).
  • Hemorragia digestiva baja:
    • Melena: heces negras y alquitranadas, que indican sangre digerida.
    • Rectorragia: expulsión de sangre roja brillante a través de las heces, o al limpiarse con el papel higiénico.
  • Síntomas de alarma (requieren atención médica inmediata):
    • Confusión, desmayo o pérdida de la conciencia.
    • Piel pálida, fría y sudorosa.
    • Frecuencia cardíaca rápida.

Causas

Las causas son variadas e incluyen:

  • HDA (alta): úlceras pépticas, erosiones, esofagitis.
  • HDB (baja): pólipos, enfermedad diverticular, hemorroides, colitis ulcerosa.

Cuándo buscar atención médica

Busque atención médica inmediata en los siguientes casos:

  • Vómitos con sangre.
  • Heces negras o que parecen alquitrán.
  • Signos de shock, como desmayo o confusión.

Diagnóstico y tratamiento

  • Diagnóstico: se utiliza una endoscopia para visualizar el interior del tubo digestivo y localizar el sangrado.
  • Tratamiento: se dirige a la causa subyacente y puede incluir medicamentos, endoscopia terapéutica o, en casos severos, cirugía.

Prevención

  • Limita el consumo de alcohol.
  • Evita el uso excesivo de medicamentos antiinflamatorios no esteroideos (AINEs).
  • Deja de fumar si fumas.

La hemorragia digestiva es la pérdida de sangre por el tubo digestivo. Atendiendo a su evolución, esta pérdida puede ser aguda o crónica, según el volumen de sangre perdido y el tiempo en el que se ha perdido.

Según su origen, se clasifican en hemorragia digestiva alta o baja. Son hemorragias altas las que se originan en esófago, estómago y duodeno, y bajas las que se originan en el resto del intestino delgado y en el colon.

En general, los síntomas son característicos y no dan opción a dudas. Lo que supone mayor problema es determinar su origen y su causa.

Cuando existe algún antecedente de los descritos y la hemorragia presenta unos síntomas que delatan su origen, el diagnóstico no suele ser difícil. Sin embargo, algunas hemorragias suponen para el especialista, el paciente y su familia un verdadero quebradero de cabeza, que supone la realización de múltiples pruebas, una tras otra, sin llegar en muchos casos a encontrar la causa.

Cuáles son los síntomas de la hemorragia digestiva

El síntoma más importante de la hemorragia aguda es la visualización al hacer de vientre de sangre fresca, semidigerida o a modo de melenas.

Se llaman melenas a un tipo especial de deposición que está compuesta de sangre digerida, y que presenta un aspecto pastoso y pegajoso, negro brillante (similar al alquitrán), con un olor fétido muy peculiar como a carne podrida. Cuanto más oscura, maloliente y digerida este la sangre significa que su procedencia es mas alta (estómago, duodeno, porciones altas del intestino delgado).

Si la sangre es fresca, rojo brillante y sin a penas olor, por lo general significa que su origen está cercano al ano. En algunos casos de hemorragia alta, sobre todo si ésta es importante o se acompaña de vómitos, puede expulsarse sangre por la boca, bien fresca o a modo de posos de café (hematemesis).

Otro síntoma frecuente es el aumento de los ruidos intestinales y una especial sensación de «flojera» debida a la bajada de la tensión arterial de modo brusco. En los casos más importantes aparece taquicardia, sudor frío, mareo, pérdida de conciencia e inclusho shock. Si la hemorragia no se control puede tener un desenlace fatal.

¿Cuáles son los síntomas más habituales?

  • Visualización al hacer de vientre de sangre fresca, semidigerida.
  • Melenas.

Por suerte, muchas hemorragias digestivas son autolimitadas.

En muchas ocasiones, el único dato que alerta al médico de la existencia de una hemorragia crónica es la anemia con hierro bajo en sangre.

Suelen ser anemias bien toleradas y se descubren casualmente en análisis rutinarios, aunque en algunos casos el paciente presenta sensación de cansancio inusual y palidez.

Las causas de una hemorragia digestiva alta pueden ser variadas

Por orden de frecuencia de mayor a menor: úlcera gástrica o duodenal, varices esofagogástricas, lesiones difusas del recubrimiento interno del estómago (mucosa gástrica), desgarro por vómitos intensos de la unión entre el esófago y el estómago (síndrome de Mallory-Weiss), inflamación del esófago (esofagitis), hernia de hiato, tumores, etc.

Las causas de hemorragia digestiva baja

Las causas de hemorragia digestiva baja son también variadas, y las lesiones que la producen tienen distinta frecuencia de aparición según la edad de los pacientes.

En pacientes de cierta edad, las dos causas más frecuentes son los divertículos del colon y las angiodisplasias del intestino delgado o del colon.

Los tumores y pólipos grandes del colon son una causa rara de hemorragia aguda, y si ésta se presenta suele ser intermitente y no muy cuantiosa, sin embargo, sí son causa frecuente de hemorragia crónica que resulta imperceptible, pero produce anemia en el paciente.

Aunque son raras las hemorragias digestivas bajas en niños, adolescentes y adultos jóvenes, hay entidades que pueden producirlas entre las cuales destacan las enfermedades inflamatorias crónicas del intestino (colitis ulcerosa y con menos frecuencia, «enfermedad de Crohn»), y el divertículo de Meckel.

Existen otras causas de hemorragia alta o baja, tanto crónica como aguda, como son las infecciosas, otros tumores, fístulas entre vasos sanguíneos y el tubo digestivo, complicación de maniobras endoscópicas, toma de antiagregantes o anticoagulantes y otras.

¿Cómo es la recuperación de una hemorragia digestiva?

Como ya se ha dicho, muchas hemorragias ceden por sí solas. Sin embargo, es imprescindible siempre acudir a un Servicio de Urgencias, dado que el desenlace es impredecible y algunas de sus causas son enfermedades graves.

En general, el pronóstico depende de dos factores, por un lado, la severidad de la propia hemorragia y por otro lado, la gravedad de la causa que la produjo.

En las hemorragias cataclísmicas, que no llegan a controlarse, el pronóstico es fatal.

En las hemorragias que se controlan, el pronóstico depende de que la hemorragia se repita y del adecuado tratamiento de la causa que la produjo.

Hoy en día, los tratamientos para cortar la hemorragia, si ésta se localiza, son eficaces.

Son factores de mal pronóstico el que la hemorragia sea masiva, persistente o repetitiva, el que el paciente esté muy afectado por el volumen de sangre perdido (tensión muy baja, inconsciente…), el que tenga otras enfermedades debilitantes asociadas (insuficiencia cardiaca, respiratoria, hepática, tumores avanzados…), el que se produzca en varices esofágicas o gástricas y el que sea mayor de 60 años, entre otros.

AUTORES:

Alfredo Moros Sánchez. Celador

Cristina Azahara Torán Bonillo, Olga Gil Velilla y Juan Adalberto Bosque Julián. TCAE

Piedad Fleta Cubero. Celadora.

Mercedes Alonso Bueno y Ana Isabel Sesma García. TCAE

Hospital Nuestra Señora de Gracia

BIBLIOGRAFIA:

1 [Internet]. Disponible en  https://www.mayoclinic.org