Hombro congelado


Eva Vilchez Ruiz, Lucía Méndez Terrazas y María Lourdes Choque Carrasco. Fisioterapeutas del Hospital Universitario de Navarra

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Llamado también capsulitis adhesiva o retráctil, causa dolor y rigidez en el hombro. Con el paso del tiempo, se genera gran dificultad para mover el hombro.
El hombro congelado ocurre aproximadamente en el 2% de la población. Es más frecuente que afecte a personas en edades entre los 40 y 60 años, y ocurre más en las mujeres que en los hombres.

La principal articulación del hombro es la glenohumeral la cual corresponde a una articulación sinovial de tipo enartrosis. Esta presenta la mayor movilidad en el cuerpo humano, pero al mismo tiempo es la más inestable. Se compone por: la cabeza humeral, rodete glenoideo o labrum de la cavidad glenoidea de la escápula, ligamentos (glenohumerales, coracoacromial y transverso del húmero), manguito rotador (músculos supraespinoso, infraespinoso, subescapular y redondo menor), tendón de la cabeza larga del bíceps y la cápsula articular.

Descripción de los síntomas

En el hombro congelado, la cápsula del hombro se espesa y se endurece. Se desarrollan bandas rígidas de tejido, llamadas adherencias. En muchos casos, hay menos líquido sinovial en la articulación.
El signo característico de esta condición es la incapacidad de mover el hombro, ya sea el mismo paciente, por sus propios medios (movimiento activo), o con la ayuda de otra persona (movimiento pasivo).

Esta rigidez progresiva hace que los pacientes ya no puedan realizar actividades cotidianas como peinarse o tomar objetos de estantes superiores. Además, puede aparecer dolor en la zona de inserción del deltoides, de inicio insidioso e intensidad severa, el cual aumenta en la noche (el paciente no puede dormir del lado lesionado). Es importante consignar antecedentes de trauma, cirugías previas o inmovilizaciones.

Se desarrolla en tres etapas:
Fase 1: Congelamiento o Congelación. Aparece una rigidez involuntaria progresiva, lentamente hay cada vez más dolor con exacerbación nocturna. A medida que el dolor empeora, su hombro pierde rango de movimiento. Se ha documentado una duración de entre 2 semanas a 7-9 meses.

Fase 2: Congelado. Los síntomas dolorosos en realidad podrían mejorar durante esta etapa, pero la rigidez permanece (máximo periodo de rigidez). Hay una disminución de la intensidad del dolor. Existe atrofia muscular. Presenta una duración entre los 4 a 6-12 meses de la etapa de “congelado”, las actividades diarias pueden ser muy difíciles.

Fase 3: Descongelado o Descongelación. Incrementa el rango de movimiento articular (ROM) esto quiere decir que el movimiento del hombro mejora lentamente durante esta etapa. Y el dolor sigue disminuyendo en intensidad. La recuperación completa de la fuerza y movimiento normales o cercanos a lo normal típicamente lleva de 6 meses a 12meses- 2 años.

Causas

Las causas del hombro congelado no se comprenden plenamente. No hay una conexión clara con el predominio del brazo ni con la ocupación de la persona. Sí que hay factores que podrían generar más riesgo de desarrollar hombro congelado como son:
• Diabetes: el hombro congelado ocurre mucho más en personas con diabetes, y afecta del 10% al 20% de estas personas. No se conoce la razón.
• Otras enfermedades: hipotiroidismo, hipertiroidismo, anemia, enfermedad de Parkinson, enfermedad cardíaca, artritis acromioclavicular, enfermedad de Dupuytren, entre otras. También por desequilibrios hormonales, inmunológicos y/o biomecánicos.
• Inmovilización. Puede desarrollarse después de que un hombro ha sido inmovilizado durante un período de tiempo debido a una cirugía, una fractura de húmero o clavícula, u otra lesión.

Examen físico

Destaca una marcada atrofia muscular del lado afectado. Se desencadena dolor difuso a la palpación en inserción deltoídea, cápsula anterior y cápsula posterior. Si hay dolor focal se debe pensar en otra patología. La clave para la presunción diagnóstica es la pérdida ROM tanto activo como pasivo a la flexión, abducción, rotación externa e interna, además de la presencia de un tope al movimiento pasivo. Teóricamente, la fuerza se mantendría conservada ya que no se afectan los estabilizadores dinámicos, pero en ocasiones no existe ROM suficiente para realizar un test de fuerza.

Exámenes complementarios

Se pueden solicitar exámenes imagenológicos, principalmente para descartar otras patologías. Las radiografías de hombro evalúan el componente óseo. Y el ultrasonido y la resonancia magnética nuclear nos detallan las estructuras blandas de la misma zona.

Tratamiento

Conservador: lo primero es la educación al paciente, en donde se le describen las fases de ésta enfermedad ya explicadas anteriormente y se le clarifica que el ROM mejora, pero puede no volver a la normalidad o tardar mucho en hacerlo.
En cuanto a las opciones farmacológicas, los antiinflamatorios no esteroideos (AINE), corticoides y por último infiltración subacromial serían los tratamientos utilizados siempre bajo la recomendación médica. Otras técnicas consideraras dentro del manejo conservador son la hidrodilatación que presenta mejores resultados y la movilización bajo anestesia. Todas estas técnicas facilitan la fisioterapia que las precede.

Tratamiento de fisioterapia

Tiene por objetivo principal: bajar la inflamación y con ello el dolor y reducir las adherencias lo que ayudaría a un mejor movimiento del hombro.
Un tratamiento precoz en las fases iniciales parece disminuir el tiempo de recuperación. Se realizaran ejercicios de ROM a tolerancia progresivos y estiramientos pasivos. La opción más tradicional corresponde a ejercicios con peso y movimientos pendulares. Y dentro de la electroterapia o agentes físicos utilizamos los ultrasonidos e iontoforesis como ayudantes al tratamiento.

Ejercicios

Los ejercicios realizados por el fisioterapeuta pueden ser complementados con ejercicios en casa para estirar la cápsula articular con ejercicios de abducción, rotación externa e interna y flexión.
Las técnicas de movilización articular tienen efectos beneficiosos en los pacientes con capsulitis aunque en algunos casos no son bien tolerados por los pacientes debido al dolor, especialmente en la fase inflamatoria. La movilización pasiva continua ha demostrado su utilidad en capsulitis adhesiva en pacientes diabéticos.

AUTORES:

Eva Vilchez Ruiz, Lucía Méndez Terrazas y María Lourdes Choque Carrasco.
Fisioterapeutas del Hospital Universitario de Navarra