El embarazo y la llegada de un bebé traen consigo cambios profundos en el cuerpo, incluidas las manos. Sentir hormigueo, dolor al levantar al bebé o notar que un dedo “se engancha” son situaciones muy comunes durante el embarazo y la lactancia.
¿A qué se deben y cómo se tratan?
El principal responsable durante la gestación es la retención de líquidos, provocada por los cambios hormonales. Este exceso de fluido se acumula en todo el cuerpo, incluyendo las manos. Al haber más líquido en espacios tan estrechos como las articulaciones de las manos, las estructuras internas se inflaman y comprimen.
Más adelante, durante la lactancia y la crianza, se suma el factor mecánico: la postura al sostener la cabeza del bebé, cargar el cochecito o el gesto repetitivo de amamantar o extraer leche sobrecarga los tendones de la muñeca.
Las tres molestias más frecuentes
• Síndrome del Túnel Carpiano: el líquido acumulado presiona el nervio mediano a su paso por la muñeca, provocando hormigueos, adormecimiento o dolor en los dedos (especialmente pulgar, índice y medio), que suele empeorar por las noches.
• Tenosinovitis de De Quervain: es la inflamación de los tendones que mueven el pulgar. El gesto repetitivo de acunar, levantar al bebé metiendo las manos bajo sus axilas o mantener la postura durante la lactancia sobrecarga esta zona de forma drástica.
• Dedos en resorte: ocurre cuando los tendones que flexionan los dedos se inflaman y se “atascan” en su vaina. El dedo se queda momentáneamente flexionado y, al estirarlo, da un pequeño salto o chasquido.
¿Existe solución?
La gran mayoría de estos casos son temporales y mejoran notablemente tras el parto o al estabilizarse las hormonas tras el destete. Mientras tanto, el tratamiento se enfoca en aliviar los síntomas de forma segura, sin comprometer la lactancia.
1. Medidas locales: el uso de férulas o muñequeras de reposo, especialmente por las noches mantiene la muñeca en una posición neutra, reduciendo la presión y el dolor. Además, aplicar frío local durante 10-15 minutos en las zonas afectadas ayuda a reducir la inflamación.
2. Cuidado postural: al amamantar al bebé, es útil el uso de almohadones de lactancia para no cargar todo el peso en las muñecas.
3. Fisioterapia: masajes de drenaje, estiramientos suaves y medidas antiinflamatorias.
4. Tratamiento médico: si el dolor es limitante, el especialista puede evaluar analgésicos compatibles con esta etapa o, en casos muy severos, una infiltración local.
Sufrir dolor no tiene que ser parte obligatoria de la maternidad. Si las molestias dificultan tareas básicas del cuidado personal o del bebé, o interfieren con el descanso, consultar con un especialista en traumatología de mano permitirá pasar esta etapa con una mejor calidad de vida.


