Alteraciones ungueales, un motivo de consulta poco frecuente


Ana Sola Aparicio, Jorge Álvarez García, Estíbaliz Sáez López, María Erroz Ferrer y María García Ayerra

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La patología dermatológica es una causa frecuente de visita en atención primaria. Dentro de ella se incluye la patología ungueal, siendo esta más desconocida.

Por un lado, existen cambios normales en las uñas del recién nacido y del lactante, que son autolimitados y se consideran parte del proceso madurativo del aparato ungueal, como la coiloniquia transitoria y líneas de Bau. Pero, por otro lado, existen cambios que se consideran patológicos, siendo esto de diversas etiologías (genéticas, inflamatorias, infecciosas, etc.).

La traquioniquia es una alteración de la lámina ungueal. No existen diferencias de incidencia en cuanto al sexo. Puede encontrarse a cualquier edad, aunque existe un pico de incidencia entre los 3 y los 12 años. La mayoría son idiopáticas y de novo, aunque existen algunas hereditarias.

La etiología de esta distrofia puede ser idiopática o secundaria a otras enfermedades ungueales, cutáneas o sistémicas. Por esto mismo es indispensable una anamnesis rigurosa que nos permita realizar un correcto diagnóstico diferencial. Entre las enfermedades más comunes que pueden acompañarse de esta patología se encuentran la alopecia areata, el liquen plano, el vitíligo y la psoriasis, así como el déficit de IgA. Otras enfermedades sistémicas menos frecuentes que pueden asociarse serían la púrpura trombocitopénica, anemias hemolíticas y síndromes con poliendocrinopatías.

A la exploración nos encontramos con estriaciones longitudinales de la uña junto a hoyuelos o pitting, así como depresiones y fisuras, condicionando todo ello un tacto rugoso con aspecto deslustrado y pérdida de brillo. En cuanto a su distribución se localiza indistintamente en manos y/o pies, pudiendo afectar a las uñas de manera aislada o a la totalidad de las mismas.

El diagnóstico es clínico, aunque en casos dudosos, de presentación atípica o de fallo terapéutico, puede requerir de estudio anatomopatológico.

La evolución suele ser benigna y autolimitada, especialmente en los pacientes pediátricos con una resolución espontánea de entre el 50-80% de los casos a lo largo de varios años (sin un período de tiempo concreto). En el paciente adulto el curso puede llegar a ser más crónico y persistente.

Dado que se trata de una enfermedad no dolorosa con alta tasa de resolución espontánea, lo más frecuente es tratar sólo en caso de alteración de la calidad de vida del paciente o motivos estéticos. Este tratamiento se basa en dos pilares: de manera general se utiliza hidratación mediante cremas emolientes, pudiendo utilizarse además corticoides tópicos o inhibidores de la calcineurina durante varios meses. En caso de ser secundario a otra patología, el tratamiento debe ser el de la misma.

AUTORES

Ana Sola Aparicio. MIR Pediatría. Hospital Universitario de Navarra.
Jorge Álvarez García. Pediatra CS de Ansoain.
Estíbaliz Sáez López. DUE. Hospital Universitario de Navarra.
María Erroz Ferrer. FEA Pediatría. Hospital Universitario de Navarra.
María García Ayerra. Pediatra CS de Ansoain