Cirugía oral y maxilofacial en el paciente con necesidades especiales

Dr. Ángel Fernández Bustillo

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¿A quiénes se considera pacientes con necesidades especiales? A todas aquellas personas que por su condición de salud necesita cuidados diferentes a la gran mayoría de la población, y cuyos requisitos de atención son de diferente complejidad.

Se trata de personas con condiciones físicas, médicas, del desarrollo o intelecto que limitan su capacidad para recibir un tratamiento oral y maxilofacial de rutina. Los pacientes con necesidades especiales incluyen a personas con síndrome de Down, parálisis cerebral, autismo, epilepsia, discapacidad intelectual, fibrosis quística, espina bífida, prematuridad, síndromes genéticos, Alzeihmer, Parkinson, etc. Como se aprecia, cubre un amplio espectro de trastornos.
Para tener una idea en general de la magnitud del problema, de un 13 a un 15% de los niños de Estados Unidos han sido diagnosticados con condiciones que requieren de una atención especial de salud, y un 20% de todas las familias tiene un niño con esta condición. Esta cifras constituyen una evidencia contundente de que se trata de un problema de salud pública. Imagínense si incluimos en nuestro país, los pacientes afectados de cáncer, ictus y diversas patologías degenerativas crónicas.
El aumento de la longevidad de la población, trae consigo un mayor número de individuos diagnosticados con enfermedad de Alzheimer, demencia senil, artritis, diabetes o cáncer. Estas personas requieren de servicios orales y maxilofaciales que los profesionales no siempre estamos preparados para ofrecer.
La prevalencia de ausencias dentarias en los pacientes disminuidos psíquicos y físicos es superior al resto de la población, debido sobre todo a la dificultad para realizar una correcta higiene oral, para poder llevar a cabo un tratamiento dental correcto y a la ausencia en muchos casos de una buena función de su aparato oral y facial. Las ausencias dentales genéticas se observan con una mayor prevalencia en los llamados síndromes pediátricos genéticos. Por todos estos motivos, este colectivo de pacientes va a presentar una mayor necesidad de reponer los dientes ausentes con prótesis.

Los implantes, una alternativa válida

Se deben valorar todas las alternativas posibles en la rehabilitación con prótesis de forma individual para cada caso clínico, se debe valorar la dificultad que pueden presentar cada uno de estos pacientes para la manipulación e higiene de una prótesis removible, motivo por el cual podría estar contraindicada en muchas ocasiones. La prótesis fija puede ser la única opción que puedan tolerar la mayoría de los pacientes disminuidos psíquicos con grados medios y profundos de retraso mental y la implantología puede constituir en ocasiones la única solución posible para la confección de una prótesis fija.
La presencia de una higiene oral deficiente con grandes acúmulos de placa dental superiores al 20%, constituirá una contraindicación general absoluta para la colocación de implantes, independientemente del coeficiente intelectual del paciente. La presencia de determinadas parafunciones o hábitos (apretadores, interposición lingual, labial etc…), podría constituir una contraindicación relativa, ya que la mayor carga que puede soportar una prótesis implanto-soportada en un paciente con gran fuerza apretadora, se podría compensar con un mayor numero de implantes por tramo sin dientes o con un diseño de ajuste dental especifico en el que se disminuyeran las fuerzas tangenciales, disminuyendo así la carga de cada implante .
Debido a la menor tolerancia al estrés que tienen estos pacientes, se presentan casi siempre, una serie de dificultades en su manejo en consulta. Como consecuencia, la colocación de implantes se debe llevar a cabo utilizando alguna de las técnicas especiales del manejo de la disconducta (anestesia general, sedación profunda endovenosa o de forma ambulatoria mediante el uso de premedicación ansiolítica, yatrosedación) dependiendo del grado de colaboración, de la agresividad y duración del tratamiento. Mi indicación personal para el tratamiento de estos pacientes, es siempre el entorno hospitalario, motivado fundamentalmente por las posibles complicaciones en el campo de la vía respiratoria que se pueden presentar. La comparación con estudios realizados en otras poblaciones no afectas de discapacidad psicomotriz indica que no hay diferencias estadísticamente significativas respecto al índice de fracasos de los implantes dentales colocados en diferentes patologias.
Los implantes pueden constituir una alternativa totalmente valida a considerar en los pacientes disminuidos psíquicos y físicos. Se deben considerar de forma individual las características de cada caso clínico, tanto de tipo general como oral y maxilofacial.