El tendón de aquiles y el deporte


Marta Zamora Lozano, Raúl Lorenzo López, Mercedes Flores San Martín, Pilar Ruiz de las Morenas, Marta Sarasa Roca, Carmen Angulo Castaño. Médicos de Cirugía Ortopédica y Traumatología. Hospital Clínico Universitario. Zaragoza.

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El tendón de Aquiles es importante en cualquier actividad que incluye la flexión del tobillo. Además de funcionar como motor del tobillo, actúa de amortiguador de fuerzas cada vez que aterrizas de un salto. Tiene su origen en la unión de los dos gemelos y el sóleo y se inserta en la parte central posterior del hueso calcáneo. Su longitud es de unos 15 cm.

La rotura del tendón de Aquiles suele ocurrir entre la tercera y la quinta década de la vida. En esta época el tendón se degenera y se vuelve menos flexible, por lo que tiene tendencia a romperse con más facilidad debido a microtraumatismos repetidos. Esta lesión también se puede producir entre deportistas jóvenes, en especial en aquellos casos en los que no se ha realizado un calentamiento adecuado. De forma general, el tendón se rompe porque le exigimos una contracción más allá de sus límites de elasticidad, como puede ser una extensión máxima de rodilla acompañada de flexión dorsal del pie.

¿Cómo puedo saber si me he roto el tendón de aquiles?

Cuando el tendón se rompe, el paciente suele referir haber notado una “pedrada” asociada a un “chasquido” audible. Esta sensación se acompaña de dolor en la zona más distal del gemelo que suele cursar con inflamación y hematoma. En el momento agudo el paciente presenta dificultad para deambular de forma normal e incapacidad para hacerlo de puntillas.
En algunos casos estos síntomas pueden incluso pasar desapercibidos, sobre todo si la rotura es parcial en un primer momento y luego se vuelve completa. En estos pacientes la cojera aparecerá en los días sucesivos. Si esta lesión se confunde con una rotura fibrilar o con un esguince de tobillo (algo relativamente frecuente), el tendón puede retraerse lo que dificulta su reparación quirúrgica. Por ello, es importante acudir a un médico de forma inmediata si presentas los síntomas previamente descritos.

¿Qué puede ocasionar la rotura del tendón?

Las roturas del tendón de Aquiles ocurren con más frecuencia en deportes que implican cambios bruscos de velocidad y dirección tales como el fútbol, el baloncesto y el pádel. Los saltos y carreras con inicios y paradas repentinas sin haber realizado un buen calentamiento aumentan el riesgo de rotura.
Estar en tratamiento con determinados medicamentos también puede lesionar el tendón. Antibióticos de la familia de las quinolonas (ciprofloxacino y levofloxacino son algunos de los más conocidos), corticoides (orales, o una infiltración por tendinopatía) e inmunosupresores pueden provocar una degeneración repentina del tendón, que ante un mínimo traumatismo o incluso sin él, acabe en una rotura completa.

¿Se puede prevenir la rotura del tendón?

Por supuesto que sí. No se puede evitar por completo el riesgo, pero sí disminuirlo. En primer lugar, es imprescindible realizar un calentamiento adecuado, siempre con un aumento gradual de la duración e intensidad del mismo, para darle el tiempo suficiente al tendón para adaptarse a una mayor exigencia.
Se recomienda evitar el asfalto en los deportes donde pueda existir una alternativa en la superficie de juego, como césped, tierra, resina sintética, etc. ya que en superficies duras el impacto que sufre el tobillo con el apoyo es mayor.
En deportes como el fútbol y el baloncesto es importante alternar el entrenamiento con actividades de bajo impacto. En el caso del pádel, realizar algunos estiramientos antes de pelotear permite que el tendón esté más flexible y no le afecten tanto los cambios abruptos en la carrera.

Recuerda siempre que un breve entrenamiento puede ayudarte a prevenir una importante lesión, cuyo tratamiento implica una cirugía y su recuperación es de las más duraderas dentro de las lesiones deportivas.