Insuficiencia respiratoria

María Pilar Molinedo Quílez. Enfermera. Centro de Educación e Internamiento por Medida Judicial. Zaragoza

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La insuficiencia respiratoria es la incapacidad del aparato respiratorio para mantener los niveles arteriales de O2 y CO2 adecuados para satisfacer las demandas del organismo.

Signos y síntomas

La insuficiencia respiratoria puede presentar manifestaciones variadas. Los signos iniciales se asocian con oxigenación deficiente. En relación a los hallazgos físicos, se caracteriza por uso de los músculos accesorios de la respiración y disminución de ruidos respiratorios. Además puede existir sintomatología dependiente de la enfermedad causal.
La presentación clínica de los pacientes con insuficiencia respiratoria aguda es totalmente diferente a la de los que padecen insuficiencia respiratoria crónica. La aguda muestra una serie de signos y síntomas de presentación, como son: somnolencia, fatiga muscular, torpeza motora y mental, cefalea, taquipnea, cianosis, náuseas, vómitos o sensación de euforia. En la crónica se pueden presentar también poliglobulia y cardiopatías. Además, conforme evoluciona la enfermedad pueden aparecer: compromiso neurológico, confusión, sopor; coma, convulsiones; mioclonías; compromiso circulatorio, edema papilar; arritmias e hipotensión.

Tratamiento

En el tratamiento del paciente con insuficiencia respiratoria se ha de tener en cuenta el tratamiento de la enfermedad causal, y el tratamiento de la insuficiencia respiratoria en sí mismo.

Medidas generales para el tratamiento con IR: En los pacientes con IR crónica el tratamiento suele ser ambulatorio, y en los casos de IR crónica agudizada suele ser necesaria la hospitalización. En los pacientes con IR aguda hay que hospitalizar al paciente inmediatamente. Deberá conseguirse la normalización de la presión de O2, lo cual puede hacerse mediante oxigenoterapia o ventilación mecánica.
Las personas con insuficiencia respiratoria limitan la capacidad pulmonar, y para esto, es importante la realización de ejercicios para intentar mantenerla o que permanezca estable, y no continúe disminuyendo. Alguno de estos ejercicios son: realizar de manera suave deportes como correr, nadar y yoga; realizar apneas aguantando el mayor tiempo posible, varias veces a lo largo del día; inflar globos dos o tres veces a la semana; inhalaciones y exhalaciones profundas varias veces al día…

Tratamiento farmacológico (Depende de la patología que desencadena la IRA), incluyen: Antibióticos y antitérmicos en procesos infecciosos; tratamiento diurético y drogas vasoactivas en la insuficiencia cardiaca; anticoagulación y/o fibrinólisis en tromboembolismo pulmonar; esteroides en procesos de obstrucción de vía aérea; nebulizaciones con broncodilatadores.

Tratamiento nutricional: el apoyo nutricional adecuado es vital en el tratamiento de la insuficiencia respiratoria aguda.

En los cuidados del paciente con IR se ha de tener en cuenta el tratamiento de la enfermedad causal, por un lado, el tratamiento de la IR en sí mismo. Los objetivos de las intervenciones de enfermería son mejorar la oxigenación y la ventilación, para restaurar los niveles normales para la persona.