Introducción a la osteoporosis


Lidia Olivar Gómez, Valeria González Sacoto, Macarena Lacarta Benítez, Carlos Moreno Gálvez y Ana Ros Anadón.

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Concepto y clasificación

La osteoporosis primaria es la enfermedad del metabolismo óseo más frecuente en la población. Se define por una reducción global de la masa ósea, alterando la arquitectura del tejido óseo y, como consecuencia, incrementando la fragilidad y el riesgo de fractura.

La densidad mineral ósea es el parámetro utilizado para la evaluación de la osteoporosis. De esta manera, la Organización Mundial de la Salud (OMS) emplea el T-score (comparación de la densidad mineral ósea obtenida con la correspondiente a una persona jóven de referencia) para evaluar los diferentes grados de daño en el tejido óseo, estableciéndose la siguiente clasificación:

  • T-score comprendido entre +1 y -1 DS: masa ósea normal
  • T-score comprendido entre -1 y -2,5 DS: osteopenia
  • T-score ≤ -2,5 DS: osteoporosis

La osteoporosis primaria se desarrolla conforme al envejecimiento o tras la menopausia, constituyendo la entidad más frecuente. Sin embargo, el estudio de la osteoporosis debe incluir la evaluación de las posibles causas de osteoporosis secundaria.

Fisiopatología de la osteoporosis

La fisiología del tejido óseo establece un equilibrio entre el proceso de formación y resorción ósea. Por el contrario, conforme a la edad avanzada o la coexistencia de comorbilidades o tratamientos farmacológicos, se produce un incremento de la tasa de resorción ósea a nivel cortical y trabecular, con una afectación superior y más rapida en la localización trabecular. Como consecuencia, se produce de manera progresiva una pérdida de masa ósea que define finalmente la osteoporosis.

Las regiones esqueléticas principalmente afectadas son aquellas en las que predomina la proporción trabecular, siendo la más frecuente la columna vertebral.

Clínica de la osteoporosis primaria

Habitualmente la osteoporosis cursa clínicamente de manera asintomática hasta el momento en el que se producen fracturas por fragilidad o tras un traumatismo. Las fracturas más frecuentemente asociadas a la osteoporosis son las de  columna lumbar, muñeca y región proximal del fémur; pudiendo ser desencadenadas de manera espontánea o tras un traumatismo de baja energía.

Las fracturas de cadera (cuello del fémur, troncantéreas o diafisarias) requieren hospitalización y tratamiento quirúrgico de manera urgente, puesto que se asocian a un riesgo de mortalidad que puede ser superior al 30% en el primer año, junto con secuelas que implican una marcada limitación funcional y de la calidad de vida del paciente. Por su parte, las fracturas vertebrales, habitualmente localizadas entre los niveles D7 y L2, pueden cursar de manera asintomática, aunque pueden asociar dolor, deformidad esquelética, disminución de la talla y cifosis a nivel dorsal. Las fracturas del antebrazo pueden igualmente afectar a la independencia funcional del paciente, constituyendo un factor predictor en el desarrollo de nuevas roturas en el futuro.

Debido al potencial riesgo de fractura y las limitaciones funcionales desencadenadas a largo plazo, se recomienda realizar una evaluación integral e individualizada del manejo de la osteoporosis. Las fracturas en personas >50 años constituyen un signo de alarma tras el cual se debe iniciar una evaluación dirigida a completar el diagnóstico e iniciar medidas terapéuticas de manera precoz.

AUTORES:

Lidia Olivar Gómez. MIR Endocrinología y Nutrición. Hospital Universitario Miguel Servet.

Valeria González Sacoto. Facultativo Especialista de Área Endocrinología y Nutrición. Hospital de Barbastro.

Macarena Lacarta Benítez, Carlos Moreno Gálvez y Ana Ros Anadón. MIR Endocrinología y Nutrición. Hospital Universitario Miguel Servet.