La adicción al móvil: un problema en nuestra sociedad actual

Eva María Pelet Lafita. Especialista en Enfermería Familiar y Comunitaria. Marta Aznárez Lahuerta. Especialista en Enfermería Familiar y Comunitaria. Irene Fernández Badía. Enfermera

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El teléfono móvil se ha convertido en un instrumento imprescindible en nuestra vida diaria. No solo nos encontramos ante una de las principales adicciones actuales sino que además se trata de una problemática en auge. Según diversos estudios, aproximadamente más del 50% de las personas presentan dependencia al móvil.

Los smartphones además de realizar sus funciones básicas destacan por su versatilidad y las facilidades que aportan, de ahí la dependencia y el apego emocional que generan una unión que impide permanecer sin ellos.
Recientemente, se han comenzado a realizar investigaciones sobre la adicción al móvil. Actualmente, no existe una categoría que defina esta adicción en el Manual Diagnóstico y Estadístico de las Enfermedades Mentales DSM-IV-TR pero sí existen características compartidas con otros trastornos de adicción como puede ser por ejemplo, la dependencia a sustancias. A su vez, se ha creado el término “nomofobia” para definir el miedo irracional a permanecer sin móvil, quedarse sin batería, olvidarlo en casa…

Señales de alerta de adicción al móvil

• Asegurarse varias veces antes de salir de un lugar de llevar el móvil..
• Si lo has olvidado, se ha quedado sin batería, no tiene datos suficientes… sensación de intranquilidad, inseguridad, nerviosismo, irritabilidad…
• Si se percibe la ausencia del móvil, se hace lo posible por ir a buscarlo.
• Se mira el móvil con frecuencia en busca de nuevas notificaciones.

¿Qué consecuencias negativas puede acarrear este problema?

Un uso excesivo de los móviles puede conllevar a una pérdida de interés pro las relaciones sociales presenciales, provocar depresión y/o ansiedad, alteración del sueño, falta de atención y pérdida de concentración en los estudios o en el mundo laboral, pérdida de la noción del tiempo, problemas económicos, inestabilidad anímica (estar pendiente de quién nos llama o escribe), aumento del peligro en situaciones como la conducción e incluso un comportamiento agresivo.

¿Cómo puedo trabajar para disminuir estas consecuencias?

La finalidad es llevar a cabo el uso controlado del móvil.
Para ello, lo primero es realizar una valoración exhaustiva, qué situaciones son las que más dependencia le ocasionan y otros aspectos que puedan influir. Tras ello, se aportarán técnicas y herramientas que ayuden a la persona a controlar el impulso de usar el móvil constantemente además de controlar el malestar que le genera el no emplearlo. No consiste en no usar el móvil sino en emplearlo correctamente.
Queremos incidir sobre la problemática actual, y es que a pesar de la evidencia en relación a la dependencia al móvil y los comportamientos disfuncionales que genera, no existe consenso sobre la definición del problema y los criterios de inclusión, lo que dificulta su estudio y posterior abordaje.
Tras la revisión realizada, es posible afirmar la insuficiente evidencia publicada en relación al tema y la gran escasez de criterios y escalas para realizar un diagnóstico temprano. Por otro lado, tras la revisión realizada sobre esta problemática se observa que existe una gran falta de criterios diagnósticos. Es fundamental crear unos criterios bien unificados y delimitados para desarrollar programas de prevención, detección temprana y tratamiento de esta grave situación. Es necesario seguir investigando sobre las características que promueven esta dependencia para hacer la valoración y evaluación pertinente que favorezcan una intervención eficaz.
Realizar estudios en relación al tema para paliar el número de adicciones con programas de prevención y promoción de la salud junto con educación en el uso responsable de las nuevas tecnologías resulta de vital importancia.