La importancia de la vacunación antigripal

Eva María Manso Perú. DUE del C. S. Estella y Jaione Fernández García. DUE del C.S. de Ancín

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La gripe constituye un importante problema de salud pública. Las epidemias estacionales anuales de gripe están asociadas a una importante tasa de hospitalizaciones y mortalidad, así como a una considerable demanda de recursos en salud. La medida de control considerada más eficaz frente a la gripe es la vacunación anual de ciertos grupos de población.

La vacunación antigripal tiene como objetivo reducir la mortalidad y morbilidad asociada a la gripe y el impacto de la enfermedad en la comunidad. Por ello, deberá ir dirigida a proteger a aquellas personas con mayor riesgo de presentar complicaciones en caso de contraer la gripe, así como a las personas que pueden transmitir la enfermedad a otras con riesgo elevado.
Así mismo, es crucial vacunar a personas que proporcionan servicios esenciales en la comunidad y a personas expuestas laboralmente a virus aviares y porcinos.
Los objetivos para la temporada 2019-2020 son “alcanzar o superar una cobertura de vacunación del 65 por ciento en el grupo de edad mayor o igual de 65 años, superar una cobertura del 40 por ciento en el personal sanitario y en embarazadas”.

Recomendaciones y grupos de riesgo

Los grupos de población diana de vacunación antigripal son:
• Personas mayores (se hará especial énfasis en aquellas que conviven en instituciones).
• Personas con menos de 60 años de edad que presentan un alto riesgo de complicaciones derivadas de la gripe: enfermedad crónica cardiovascular, enfermedad neurológica, enfermedad pulmonar crónica, Diabetes mellitus, obesidad mórbida, enfermedad renal crónica, enfermedad hepática crónica, enfermedades neuromusculares graves, inmunosupresión, cáncer y hemopatías malignas, enfermedad celíaca, enfermedad inflamatoria crónica, implante coclear (o en espera del mismo), fístula de líquido cefalorraquídeo, trastornos y enfermedades que conllevan disfunción cognitiva (síndrome de Down, demencias y otras), bebés prematuros… En este grupo también incluiríamos a las embarazadas (en cualquier trimestre de la gestación) y a personas institucionalizadas de cualquier edad.
• Personas que pueden transmitir la gripe a aquellas que tienen un alto riesgo de presentar complicaciones: sanitarios, bomberos, servicios de protección civil, cuidadores de personas vulnerables (personal de residencias geriátricas, instituciones penintenciarias, docentes…).
La campaña de vacunación en población general se iniciará entre la tercera semana del mes de octubre y la primera semana del mes de noviembre, ya que es el periodo que garantiza un suministro adecuado de vacuna, optimiza la efectividad de la campaña y permite adaptarse tanto al patrón epidemiológico de presentación de la infección como a las peculiaridades de la organización sanitaria en cada ámbito geográfico.

Conservación y administración de la vacuna

Se debe mantener entre 2 y 8 °C hasta su aplicación. No exponer a temperaturas inferiores a 2°C.
Se debe permitir que la vacuna alcance la temperatura ambiente y debemos agitarla antes de usar. Después de agitar, la apariencia normal es la de un líquido transparente; si se observan partículas o coloración, no usar la vacuna e informar.
La administración de vacunas inactivadas se realiza mediante inyección intramuscular profunda. Para los niños pequeños que aún no andan, el sitio preferido para la administración de la vacuna es la zona anterolateral externa del muslo, en su tercio medio, y para el resto lo es el deltoides.
En pacientes con alteraciones de la coagulación o con tratamiento anticoagulante se recomienda la administración de las vacunas antigripales no adyuvadas, por vía subcutánea.
La seroprotección se obtiene generalmente en 2 a 3 semanas y la duración de la inmunidad después de la vacunación varía de 6 a 12 meses.
La respuesta a la vacuna puede ser menor a la esperada en pacientes sometidos a terapia con agentes inmunosupresores.

Contraindicaciones absolutas: NO VACUNAR

Hipersensibilidad a los principios activos, a alguno de los excipientes y a los residuos (por ejemplo, huevo o proteínas del pollo, como la ovoalbúmina) o antecedente de reacción anafiláctica en una vacunación previa contra la influenza.
La vacuna puede contener residuos de las siguientes sustancias: sulfato de kanamicina y neomicina, formaldehído, sulfato de bario, bromuro de cetiltrimetilamonio (CTAB) y polisorbato 80.
La anafilaxia post vacunación es muy rara, con una tasa de 1-10/1.000.000 dosis administradas y se presenta en la primera hora tras la vacunación.

Antecedentes de Síndrome de Guillain-Barre ocurrido dentro de la seis semanas de haber recibido una dosis de vacuna antigripal en el caso de haberse descartado otras causas del mismo (el antecedente de haber tenido síndrome de Guillain-Barre por otras causas no es contraindicación para la vacunación con vacuna antigripal).

Precauciones: Evaluar riesgo–beneficio

Enfermedad aguda grave con fiebre: esperar y citar para vacunar a
corto plazo.

Falsas contraindicaciones: aplicar vacuna

• Conviviente de paciente inmunosuprimido.
• Infección por el virus de la inmunodeficiencia humana (VIH).
• Intolerancia al huevo o antecedente de reacción alérgica no anafiláctica al huevo.
• Tratamiento con antibióticos o convalecencia de enfermedad leve.
• Tratamiento con corticoides.
• Enfermedad aguda benigna: rinitis, catarro, tos, diarrea.
• Embarazo – Lactancia.