La persona mayor frágil

Eva María Manso Perú. DUE. CS de Estella

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Los cambios demográficos y el envejecimiento de la población a nivel mundial justifican la necesidad de examinar el impacto del envejecimiento y el ejercicio físico sobre la salud, con el fin de prevenir sus consecuencias indeseables, mejorar el bienestar de los ancianos y facilitar su adaptación a la sociedad en que viven.

La prevalencia de personas mayores frágiles es del 10-20% en el medio comunitario.
Así, la discapacidad y la fragilidad, se han convertido en centro de atención de la investigación básica, clínica y poblacional.
El síndrome de la fragilidad define a los ancianos vulnerables, es decir, aquellos con un riesgo elevado de sufrir eventos adversos.
Es de vital importancia hacer un cribado y detectar al anciano frágil, siendo el abordaje una cuestión fundamental para conseguir un aumento de la perspectiva de vida libre de discapacidad.

Detección de la persona mayor frágil

Intentaremos detectar los primeros datos de disminución de funcionalidad y valoraremos si hay merma de funcionalidad respecto al estado previo. Existen múltiples test y pruebas que nos sirven para valorar la funcionalidad del anciano, pero las escalas más empleadas en nuestro medio son el índice de Lawton y Brody y la escala de Barthel.
El cuestionario VIDA, creado y validado en España, presenta mayor rango de determinación de actividades y puntuación, sin sesgo de género, y sencilla de cumplimentar (unos 3 minutos).
Otro de los instrumentos a nuestro alcance es la valoración geriátrica integral (VGI), herramienta de valoración multidimensional para personas mayores, que ha demostrado efectividad detectando nuevos diagnósticos y manejándolos adecuadamente, tanto en el medio geriátrico especializado como en la atención primaria.

Pruebas de ejecución o desempeño: sirven para valorar la funcionalidad, y se emplean ampliamente en la detección de la fragilidad. En ellas los sujetos realizan diferentes tareas específicas, generalmente motrices y de marcha, o relacionadas con el equilibrio o movilidad de extremidades
Para cribado de fragilidad, según el documento de consenso en caídas y fragilidad del SNS, las pruebas de ejecución se indicarían en las personas de 70 o más años, que no tengan alteración en las ABVD (Barthel ≥90 puntos).
Algunas de ellas son:
• Short Portable Physical Battery (SPPB): Valora el equilibrio en diferentes posiciones de los pies, marcha al caminar 4 metros generalmente, y levantarse y sentarse repetidamente de una silla.
• Test de la marcha: Velocidad en m/seg para recorrer una distancia, en general de 4 ó 5 metros.
• Prueba de “levántate y anda”: Tiempo que tarda en levantarse de una silla, caminar 3 metros y volver a sentarse en la silla.

El documento de consenso en fragilidad y caídas del SNS indica detectar a las personas mayores frágiles a través del SPPB, aunque también son de utilidad las otras pruebas de ejecución. (Ver Figura)

Los pacientes clasificados como ancianos frágiles, serán susceptibles de una intervención principalmente de actividad física y consejo nutricional, completando la
valoración del riesgo de caídas, como síndrome geriátrico por excelencia incapacitante.
Hay que poner atención en manejar adecuadamente los procesos agudos y sobretodo las enfermedades crónicas que se relacionan más con la discapacidad y dependencia (cuadros osteaoarticulares degenerativos y reumáticos, enfermedad cardiovascular y bronquial crónica, trastornos neurológicos, etc.), y los síndromes geriátricos principales (incontinencia urinaria, deterioro cognitivo, inestabilidad y caídas, desnutrición).
Intentaremos adecuar la medicación, valorar interacciones, sopesar los efectos secundarios, tratar de reducir el número de medicaciones y evitar, en la medida de lo posible, la polifarmacia.
La hospitalización domiciliaria, u otras formas de control avanzado domiciliario, o incluso apoyado con nuevas tecnologías (telemonitorización) pueden ser alternativas, al menos para reducir la estancia hospitalaria.
En resumen, el adecuado cribado y control de nuestros pacientes frágiles y su funcionalidad y adaptación al medio en que viven es primordial para conseguir una vida autónoma y libre de discapacidad.