Musicoterapia en la unidad de cuidados intensivos

Isabel Garrido Ramírez de Arellano. FEA Medicina Intensiva. Hospital de Barbastro. Alicia Sanz Cardiel. Médico 061 Aragón. UME Sabiñánigo-Unidad de rescate en Montaña. Sonia Caballero Núñez. Residente Medicina Intensiva. Hospital San Jorge (Huesca). Paula Omedas Bonafonte. Residente Medicina Intensiva. Hospital San Jorge (Huesca). Lara Aparicio Juez. Residente Urología. Hospital San Jorge (Huesca). Melody García Domínguez. Residente Cirugía General. Hospital San Jorge (Huesca). Carmen Jimeno Griñó. Residente Medicina Interna. Hospital San Jorge (Huesca) .Cristina Abad Rubio. FEA Ginecología. Hospital San Jorge (Huesca). Vanesa Zambrana Campos. FEA Cirugía General. Hospital Reina Sofía (Tudela)

Print Friendly, PDF & Email
Los pacientes que están ingresados en una Unidad de Cuidados Intensivos se encuentran sometidos a elevados niveles de estrés y ansiedad debido a la gravedad de su enfermedad, el ruido de las alarmas, presencia de tubuladuras y cables… incluso cuando están sedados.

Todos estos factores pueden influir de forma negativa en la evolución de su enfermedad, produciendo dolor, ansiedad, agitación, aceleración del ritmo cardíaco, aumento de la frecuencia cardíaca y tensión arterial, mayor trabajo respiratorio y fatiga. Hay que tener en cuenta que para una mejor recuperación del paciente, éste necesita estar tranquilo, estable y controlado.
Cuando están intubados, a los pacientes se les administra sedación y analgésicos para una correcta adaptación, fámacos que no son inocuos y tienen efectos secundarios pudiendo además prolongar el tiempo de ventilación mecánica y con ello el riesgo de infecciones nosocomiales. El control de los efectos de esta sedoanalgesia se consigue mediante varias escalas, que son herramientas relativamente simples y pueden ser valoradas repetidamente. También se dispone de tecnología para una monitorización continua.
Es por todo ésto que intervenciones que faciliten una reducción de la dosis total en medicamentos analgésicos y sedantes se asocian con mejores resultados, produciendo una pronta liberación de la ventilación mecánica y la estancia en UCI para promover la recuperación de pacientes críticos.
En resumen, la reducción del uso de sedantes y analgésicos pueden mejorar la recuperación y acortar la estancia en UCI, así como mantener un nivel óptimo de sedación mejora los resultados y optimiza el uso de recursos.

La musicoterapia, técnica alternativa

Y para conseguir esta reducción en las dosis de fármacos se pueden utilizar terapias complementarias conjuntas con el tratamiento médico. Entre las numerosas técnicas alternativas se encuentra la música, modalidad sensorial bien conocida por todos y que muchas personas disfrutan en su vida diaria. Intervenir con música o la musicoterapia se trata de la escucha de música con un objetivo terapéutico.
Desde tiempo inmemorables se sabe que la música relaja cuerpo, mente y alma. Ya se encontró documentación de Pitágoras, el cual se cree fue el fundador de esta técnica, donde realizaba la prescripción de la música a sus pacientes para recuperar la armonía del cuerpo. También Florence Nightingale declaró que la enfermería era la responsable del entorno del paciente y que la intervención musical podría ser beneficiosa. Desde entonces se han realizado numerosos estudios para evaluar la respuesta de los pacientes.
La música hace que el ritmo del cuerpo entre en sincronía con el ritmo más lento de la música, suceso conocido como “arrastre”, creyendo que la música con ritmo lento, constante y repetitiva induce un efecto hipnótico, produciendo relajación y reducción de la ansiedad en pacientes con estados alterados de la conciencia.
Hoy en día esta técnica ya se utiliza en psiquiatría, obstetricia y pediatría, que son los campos donde tiene beneficio terapéutico comprobado. Pero poco a poco se está utilizando también en la pre-medicación en quirófanos y en cuidados intensivos, debido a su demostrada eficacia en la reducción del estrés, la ansiedad y el dolor. En UCI también se demuestra que consigue distracción de los pensamientos y sonidos angustiantes, promueve un sueño reparador, disminuye la sensación de dolor, así como reduce la frecuencia cardíaca, respiratoria y tensión arterial. Dado que no tiene efectos secundarios, se considera una intervención segura y no perjudicial para pacientes ingresados en una UCI.