Su hijo tiene escoliosis

Virginia Sangüesa Sánchez, Paulina Flores Guillins y Carlos Ruiz Muneta F.E.A. Medicina Física y Rehabilitación. Complejo Hospitalario de Navarra Laura Elena Roldán Arcelus e Ibán Plaza Izurieta M.I.R. Medicina Física y Rehabilitación. Complejo Hospitalario de Navarra Juan Manuel Vellosillo Ortega F.E.A Medicina Física y Rehabilitación. Hospital Universitario Miguel Servet

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No se alarme si en la revisión del pediatra le comunican que su hijo tiene escoliosis. Lo más habitual es que sólo requiera observación. Es una desviación lateral de la columna vertebral que se suele diagnosticar en la infancia tardia o adolescencia. La alteración es generalmente asintomática y muchas veces pasa inadvertida para la familia hasta que se detecta en la revisión del pediatra.

El 2-4% de la población general tiene escoliosis La escoliosis se mide en grados y el diagnóstico requiere una desviación lateral mayor de 10º.
La escoliosis del adolescente, que constituye el 80% de las escoliosis que se diagnostican, es de causa desconocida. La edad más frecuente al diagnóstico son los 10 o 12 años de edad. En casos más infrecuentes la alteración puede ser secundaria a alteraciones vertebrales, enfermedades neurológicas y en estos casos se suele diagnosticar en niños de menor edad y tiene peor pronóstico.
Generalmente no produce síntomas y es únicamente por la alteración anatómica por lo que se puede detectar. Se requiere realizar una exploración física sencilla y realizar unas maniobras para llegar a su diagnóstico y posteriormente hay que realizar un estudio radiográfico para confirmarlo y cuantificar el grado de desviación. Hay predisposición familiar, por lo que si los padres o hermanos lo padecen, los niños pueden tener más riesgo de desarrollar esta alteración
En la exploración física de un niño con escoliosis podemos encontrar alteraciones como tener un hombro más alto que otro, asimetría en las escápulas con una más prominente que otra, una pequeña giba por la deformidad de las costillas, una cadera más elevada que otra, una asimetría en el ángulo de la cintura…
Lo más importante en el momento del diagnóstico es valorar el riesgo de progresión de la curva. En general la escoliosis progresa mientras hay crecimiento y es por ello que cuanto más potencial de crecimiento que le queda al niño, más posibilidades hay de que la curva aumente. Así que en el momento del diagnostico, cuanto menor es la edad del niño, el grado de maduración ósea y el desarrollo de los caracteres sexuales secundarios, más riesgo de progresión de la curva hay.

Examen físico

En la exploración física hay que realizar un examen de la columna vertebral, las extremidades inferiores y el patrón de marcha. Para estudiar la columna vertebral hay que examinar al niño en bipedestación, en sedestación y el médico le pedirá al niño que haga algunos movimientos para estudiar los movimientos de la columna vertebral. La exploración de las piernas incluye descartar dismetrías y realizar un examen neurológico valorando la fuerza y la sensibilidad. El médico también buscará alguna alteración cutánea u otros signos que puedan hacer sospechar patología subyacente.
Con toda la información del examen físico, el grado de desviación de la curva y la previsión de crecimiento que se calcule que le queda al niño, se optará por una intervención u otra. Lo más habitual tras la primera consulta será la observación. Le darán cita en unos meses y le repetirán las radiografias. A lo largo del proceso puede ser necesario prescribir un corsé o incluso realizar una cirugía.
La decisión final es absolutamente personalizada teniendo en cuenta todo lo que hemos comentado hasta ahora pero de forma general explicamos a continuación el manejo más habitual.

En los casos leves con curvas de 10º a 29º se optará por la observación. Se suelen realizar controles periódicos, el intervalo podrá variar entre 4 a 9 meses en función de la edad y hasta que se alcance el final del crecimiento.
Se le enseñará a realizar ejercicios para potenciar la musculatura abdominal y espinal, no porque esto vaya a corregir la deformidad ya existente sino para mantener la musculatura lo más fuerte posible.
Cuando la curva en el momento del diagnóstico es de 30º a 45º y en función de la edad del niño puede ser necesaria la utilización de un corsé. La indicación del corsé siempre tiene que estar consensuado con la familia. La finalidad del corsé es evitar que la desviación aumente durante el tiempo de crecimiento que le quede al niño. Es importante que la familiar entienda que el objetivo no es corregir la deformidad que ya se tiene. También es fundamental involucrar al niño, y explicarle la importancia de seguir las indicaciones que se le dan. El corsé hay que utilizarlo 23 horas al día, le va a limitar la realización de ciertas actividades, es casi imposible disimularlo debajo de la ropa, con la repercusión psicológica que estos factores pueden tener en estas edades tan sensibles.
La utilización del corsé siempre se tiene que acompañar de ejercicios de columna que le explicarán en la consulta para fortalecer la musculatura y evitar desequilibrios musculares derivados del uso del corsé.
A partir de los 40-45º y siempre valorando el resto de factores ya comentados puede ser necesaria la realización de cirugía. Está intervención sí tiene como finalidad corregir la deformidad ya existente.
Una escoliosis severa no tratada puede ocasionar limitaciones en la edad adulta tanto estéticas, como dolor y alteración en la función respiratoria por lo que es muy importante seguir las indicaciones que le den en la consulta.