Tengo el pie feo y creo que tengo juanetes

Jon Martí Ayerdi. FEA Cirugía Ortopédica y Traumatología. Complejo Hospitalario de Navarra. Carlos Sanz García. MIR Cirugía Ortopédica y Traumatología. Complejo Hospitalario de Navarra

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Abrá visto que sus pies se han ido deformando poco a poco y que el dedo gordo se ha ido desplazando hacia fuera. Seguramente, si habla con sus padres o familiares cercanos, también los habrán tenido, pues los juanetes se suelen asociar con la herencia, pero no solo a ella, ya que se ha visto que uno de los factores más importante es el uso de zapatos de tacón con punta estrecha de forma continuada.

Otros factores importantes son: las laxitudes ligamentarias, deformidades óseas, enfermedades inflamatorias…
Si le han diagnosticado de hallux valgus, quiere decir que usted tiene “Juanetes”.

¿Qué es y porqué duele el juanete?

El juanete es la desviación del eje del dedo gordo hacia el centro del pie. Es decir, el dedo gordo se aproxima al resto de los dedos y pierde su capacidad de separarse de ellos. En muchas ocasiones aparte de la desviación del primer dedo se suelen poner los dedos en garra porque el primer dedo empuja al resto.
El dolor se produce por la irritación e inflamación del bunion (la protuberancia o abultamiento que se forma en la cara interna del pie). Otras causas son el roce continuo con el calzado, la artrosis y el dolor que se produce en la planta del pie por transferencia.
Además del dolor también pueden notar crujidos, enrojecimiento, disminución de la movilidad o callosidades.

¿Cómo se diagnostica?

Para llegar al diagnóstico de Hallux Valgus (juanetes) es fundamental una historia clínica y exploración física y ayudarse de pruebas de imagen como las radiografías porque hay muchas veces que se cree tener juanete y en realidad solo es una pequeña desviación o deformidad de los dedos que no necesitan tratamiento.

¿Cómo se tratan?

EL tratamiento básico inicial y que sirve para casi todos los juanetes es el calzado amplio, blando y con almohadilla o buena amortiguación de la planta del pie. El uso de calzado sin tacón y con tejidos suaves y sin costuras también puede ayudar.
En ocasiones puede resultar de ayuda el tratamiento ortopédico con plantillas ya que el uso de unas plantillas personalizadas puede servir para modificar la distribución de cargas, mejorando la estática y la biomecánica de la marcha.
Es importante, a su vez, el autocuidado con masajes, hielo y ejercicios.
El tratamiento quirúrgico lo marca el dolor y la deformidad del pie. SOLO si hay dolor a pesar del tratamiento conservador se plantea la intervención. La cirugía consiste en realizar cortes al hueso para corregir las deformidades y aliviar el dolor.