Infecciones del tracto urinario durante la gestación


Hannah Sarasola Cullen, Laura Blasco Alconchel, Rialta Castán Marigómez, Ana Romeo Aparicio, Celia Queipo Menéndez, Pedro Olivera Salort, Naomi Artal López, Ana Salinas Badia, Elena Beltrán Murillo, María Cortés Costa

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Las infecciones del tracto urinaria (ITU) son uno de los problemas médicos más frecuentes durante el embarazo. Aunque muchas veces se asocian a molestias leves, en las mujeres embarazadas es especialmente importante detectarlas y tratarlas de forma adecuada, ya que pueden tener consecuencias tanto para la madre como para el recién nacido. Por ello, conocer qué son, por qué aparecen y cómo se tratan ayuda a afrontarlas con tranquilidad y seguridad.

¿Qué es una infección de orina?

Una infección de orina ocurre cuando bacterias, normalmente procedentes del intestino, entran en el aparato urinario y se multiplican. El aparato urinario incluye la vejiga, los uréteres (los conductos que llevan la orina desde los riñones a la vejiga) y los riñones. Dependiendo de la zona afectada, la infección puede ser más o menos grave.

Durante el embarazo, el cuerpo de la mujer experimenta numerosos cambios que facilitan la aparición de estas infecciones. Por este motivo, el embarazo en sí mismo es uno de los principales factores de riesgo para padecer una infección urinaria.

¿Por qué son más frecuentes en el embarazo?

Existen varias razones que explican por qué las infecciones de orina son más habituales en las mujeres embarazadas. Por un lado, existen cambios hormonales que implican la relajación de la musculatura de los uréteres, lo que hace que la orina circule mas lentamente. Además, existen cambios anatómicos con el consecuente aumento del tamaño uterino que puede llegar a comprimir la vejiga y los uréteres, favoreciendo que la orina quede retenida. Finalmente, durante la gestación los riñones filtran más sangre, lo que modifica la composición de la orina y puede facilitar el crecimiento de bacterias.

Estos cambios no significan que algo vaya mal, sino que forman parte del proceso normal del embarazo. Sin embargo, hacen que sea necesario un mayor control.

Tipos de infecciones de orina en el embarazo

No todas las infecciones de orina son iguales. En el embarazo se distinguen principalmente tres tipos.

  1. Bacteriuria asintomática

Es la situación más frecuente y, a la vez, la más desconocida. Consiste en la presencia de bacterias en la orina sin que la mujer tenga ningún síntoma. A pesar de no causar síntomas, esta situación es importante porque, si no se trata, puede evolucionar a una infección más grave, como una infección del riñón. Por este motivo, se recomienda realizar un urocultivo de cribado (un análisis de orina específico) a todas las embarazadas al inicio del embarazo.

  1. Cistitis aguda

La cistitis es una infección de la vejiga y suele producir síntomas claros, como:

  • Escozor o dolor al orinar
  • Necesidad de orinar con mucha frecuencia
  • Sensación de urgencia para ir al baño
  • Dolor en la parte baja del abdomen

Aunque no suele ser grave, durante el embarazo debe tratarse siempre para evitar complicaciones.

  1. Pielonefritis aguda

Es la forma más grave de infección de orina y tiene repercusión directa en los riñones. Suele aparecer con:

  • Fiebre alta
  • Dolor intenso en la zona lumbar
  • Escalofríos
  • Náuseas y vómitos

La pielonefritis requiere ingreso hospitalario y tratamiento con antibióticos por vía intravenosa. Afortunadamente, con un manejo adecuado, la mayoría de las mujeres evolucionan favorablemente.

¿Puede afectar al bebé?

Una de las principales preocupaciones de las embarazadas es si una infección de orina puede dañar al recién nacido. La respuesta es que sí puede hacerlo si no se trata correctamente, pero el riesgo disminuye mucho con un diagnóstico y tratamiento adecuados. Las ITUs no tratadas se han asociado a mayor riesgo de parto prematuro, bajo peso al nacimiento e infecciones más graves en la madre. Por este motivo, los controles durante el embarazo incluyen pruebas para detectar estas infecciones incluso cuando no producen síntomas.

¿Cómo se diagnostican?

El diagnóstico se realiza mediante un urocultivo, una prueba de laboratorio que permite identificar si hay bacterias en la orina y cuál es el antibiótico más adecuado para tratarlas. Para evitar errores, es importante recoger la muestra de orina siguiendo unas sencillas normas de higiene. En algunos casos, se utiliza una tira reactiva de orina como orientación inicial, pero nunca sustituye al urocultivo.

Tratamiento: antibióticos seguros en el embarazo

El tratamiento de las infecciones de orina durante el embarazo se basa en antibióticos que han demostrado ser seguros tanto para la madre como para el bebé. La duración suele ser corta y adaptada al tipo de infección. Es muy importante realizar un uso adecuado de antibióticos ya que permite curar no solo la infección sino, además, disminuye el riesgo de recaídas y de resistencias bacterianas.

Es importante:

  • Tomar el antibiótico exactamente como lo indique el médico
  • No suspender el tratamiento antes de tiempo, aunque los síntomas mejoren
  • Realizar los controles recomendados tras finalizar el tratamiento

¿Se pueden prevenir?

Aunque no siempre es posible evitar una infección de orina, algunas medidas pueden ayudar a reducir el riesgo:

  • Beber suficiente agua
  • Orinar con frecuencia y no retener la orina
  • Mantener una higiene íntima adecuada
  • Orinar después de las relaciones sexuales

Estas medidas son sencillas y pueden ser útiles como complemento, aunque no sustituyen los controles médicos.

AUTORES:

  1. Hannah Sarasola Cullen (Médico Residente 3 año en Ginecología y Obstetricia – Hospital Universitario Miguel Servet de Zaragoza) .
  2. Laura Blasco Alconchel (Médico Residente 3 año en Ginecología y Obstetricia – Hospital Universitario Miguel Servet de Zaragoza).
  3. Rialta Castán Marigómez (Médico Residente 3 año en Ginecología y Obstetricia – Hospital Universitario Miguel Servet de Zaragoza).
  4. Ana Romeo Aparicio (Médico Residente 4 año en Ginecología y Obstetricia – Hospital Universitario Miguel Servet de Zaragoza).
  5. Celia Queipo Menéndez (Médico Residente 4 año en Ginecología y Obstetricia – Hospital Universitario Miguel Servet de Zaragoza).
  6. Pedro Olivera Salort (Médico Adjunto en Ginecología y Obstetricia – Hospital Universitario Miguel Servet de Zaragoza).
  7. Naomi Artal López (Médico Adjunto en Ginecología y Obstetricia – Parc Sanitari Sant Joan de Déu en Sant Boi de Llobregat, Barcelona).
  8. Ana Salinas Badia (Médico Adjunto en Ginecología y Obstetricia – Hospital de Barbastro).
  9. Elena Beltrán Murillo (Médico Adjunto en Ginecología y Obstetricia – Hospital Nuestra Señora de Gracia Zaragoza).
  10. María Cortés Costa (Médico Adjunto en Ginecología y Obstetricia – Hospital Nuestra Señora de Gracia Zaragoza).