Dolor lumbar, ¿cuándo debemos preocuparnos?


Fernando Eguía Barbarin. Fisioterapeuta. Hospital García Orcoyen de Estella

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El dolor de espalda es muy frecuente y, en la mayoría de los casos, no se debe a una enfermedad grave. En algunas ocasiones puede aparecer después de un esfuerzo, o incluso sin una causa claramente identificable. Puede remitir de manera espontánea en un periodo de tiempo relativamente breve o bien, debido a sus causas, conllevar una sintomatología más crónica. Suele ser de origen multifactorial y mejorar con el tratamiento adecuado.

No obstante, existen algunas circunstancias que pueden aconsejar una valoración médica más rápida. Son las llamadas «banderas rojas» o signos de alerta. Su presencia no significa necesariamente que exista una enfermedad grave, pero sí que conviene prestar una mayor atención.

¿Cuáles son las principales señales de alerta?

Una de ellas es el dolor intenso y repentino, sobre todo si no guarda relación con un esfuerzo o traumatismo, o si empeora de manera progresiva y no mejora con el reposo. También debe consultarse si el dolor se acompaña de síntomas como fiebre, mal estado general o pérdida de peso inexplicada, ya que el dolor podría ser consecuencia de alguna patología que requiera un especial estudio.

El traumatismo importante, sobre todo en personas mayores o con osteoporosis, también es una señal de alerta. Puede existir una fractura incluso cuando el golpe no parece especialmente grave.

Otro aspecto importante son los antecedentes personales. Una historia previa de cáncer, determinadas enfermedades que debilitan el sistema inmunitario o el uso prolongado de medicamentos que disminuyen las defensas pueden aumentar la necesidad de una valoración médica.

Los síntomas relacionados con el sistema nervioso requieren especial atención. Si el dolor de espalda se acompaña de pérdida de fuerza que progresa, dificultad para caminar, pérdida de sensibilidad en la zona genital o alrededor del ano, o problemas nuevos de incontinencia, es necesario buscar atención médica urgente. Estos síntomas pueden indicar afectación nerviosa.

No todas las banderas rojas significan gravedad

Es importante evitar el error de interpretar cualquier bandera roja como sinónimo de enfermedad grave. Algunos de estos síntomas son relativamente frecuentes y, por sí solos, no indican necesariamente un problema serio. Por ello, los profesionales valoran el conjunto de síntomas, la edad, los antecedentes o la evolución del dolor, no una única señal.

En definitiva, la mayoría de los dolores de espalda evolucionan favorablemente y no requieren medidas terapéuticas extraordinarias. La clave está en reconocer los síntomas que se salen de lo habitual: fiebre o deterioro general, pérdida de peso inexplicada, traumatismos relevantes, antecedentes que aumenten el riesgo o, especialmente, alteraciones neurológicas como pérdida progresiva de fuerza o cambios en el control de esfínteres. Ante estas situaciones, consultar a un profesional médico permite decidir si es necesario realizar una evaluación o pruebas adicionales.

AUTOR

Fernando Eguía Barbarin. Fisioterapeuta. Hospital García Orcoyen de Estella