Concepto y clasificación de las fístulas digestivas


Lidia Olivar Gómez. Médico Interno Residente (MIR) Endocrinología y Nutrición; Hospital Universitario Miguel Servet; Zaragoza.

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La fístula digestiva constituye una comunicación patológica de dos partes del tracto digestivo, del tracto digestivo con otro órgano, del tracto digestivo con la piel (fístula enterocutánea) o del tracto digestivo con una herida quirúrgica ocasionada tras una cirugía abierta (fístula enteroatmosférica).

La causa más frecuente de la fístula digestiva es quirúrgica (habitualmente desarrollada 7-10 días tras el procedimiento). Hasta un 2% de las cirugías gástricas o duodenales pueden ocasionar una fístula digestiva, ascendiendo hasta un 20% tras las intervenciones pancreáticas. Otras causas menos habituales de fístula digestiva incluyen: radioterapia, isquemia intestinal, enfermedades inflamatorias intestinales, procesos oncológicos, úlceras digestivas y perforaciones digestivas.

Clínicamente; cursan con dolor abdominal, enlentecimiento del tránsito y sobreinfección. Además, si la fístula es enterocutánea asocia exteriorización del contenido digestivo a la piel. El desarrollo de fístulas digestivas puede ocasionar alteraciones del equilibrio hidroelectrolítico como consecuencia de la pérdida de agua y electrolitos a través de la comunicación, asociando un riesgo incrementado de malnutrición, deshidratación, inmunosupresión, sobreinfección y evolución a sepsis (la sepsis constituye la principal complicación y causa de fallecimiento de las fístulas digestivas).

Clasificación

Las fístulas digestivas pueden ser clasificadas de acuerdo a diferentes criterios. A continuación se describen los tipos de fístulas digestivas de acuerdo al nivel anatómico, débito producido y localización.

A nivel anatómico se diferencian fístulas digestivas internas (comunicación entre el aparato digestivo y otra cavidad anatómica) y externas (comunicación entre el aparato digestivo y la piel).

De acuerdo a la cantidad de débito producido se pueden distinguir: fístulas de alto débito (volumen >500ml/día), fístulas de débito medio (volumen comprendido entre 200-500ml/día) y fístulas de bajo débito (volumen <200ml/día).

Finalmente, de acuerdo a su localización, se puede establecer una división entre fístulas proximales (originadas a nivel gástrico, duodenal, yeyunal o íleon proximal) y fístulas distales (localizadas en íleon terminal o colon).

Tratamiento

En el abordaje de las fístulas digestivas resulta fundamental realizar una adecuada reposición hidroelectrolítica dirigida a corregir las diferentes alteraciones iónicas desencadenadas. Además, es necesario iniciar un tratamiento empírico antimicrobiano ante la sospecha de un proceso infeccioso activo y considerar el drenaje de los abscesos en caso de ser identificados.

El aporte nutricional de las fístulas digestivas resulta un pilar fundamental y su reposición debe ser individualizada de acuerdo al tipo de fístula presente. Se debe considerar la utilización de la vía enteral, reservando el acceso parenteral a los casos en los que la nutrición enteral se encuentre contraindicada, no sea adecuadamente tolerada o sus aportes resulten insuficientes.

Además, se puede considerar la utilización de fármacos antisecretores y análogos de la somatostatina (octreótido) dirigidos a lograr el control del débito.

 

AUTORA:

Lidia Olivar Gómez. Médico Interno Residente (MIR) Endocrinología y Nutrición; Hospital Universitario Miguel Servet; Zaragoza.