Cuidados ante el sol del verano

Dr. Francisco Javier Bartolomé Resano

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La Sociedad Española de Medicina de Familia (semFYC) ofrece recomendaciones para evitar lesiones con la llegada del calor y del verano. El efecto natural del sol tiene consecuencias beneficiosas para la salud pero también perjudiciales. La exposición al sol sin protección es un riesgo para la salud. En la piel producirá quemaduras, arrugas, manchas antiestéticas, cáncer y en los ojos cataratas.

Los cambios sociales han hecho que el bronceado pase a ser una práctica social identificado con un aspecto saludable, deportivo y de buena situación social. En la piel sana es una forma de defensa de nuestro cuerpo frente a los rayos del sol, fundamentalmente de las radiaciones ultravioletas. El deterioro de la capa de ozono hace que cada vez sea más peligrosa la radiación solar.

La posibilidad de desarrollar cáncer de piel es mayor en aquellas personas que en la infancia o adolescencia estuvieron expuestas al sol presentando al menos una quemadura. Tienen que tener más precaución los niños, las personas de piel blanca que se queman con facilidad, los que tienen muchos lunares, los que han tomado mucho el sol durante la infancia, los que han tenido un familiar con cáncer de piel y los ancianos.

La cantidad y calidad de la radiación solar que recibe nuestra piel va a depender de diversos factores: la hora del día, mayor entre 12 y 16- 17 horas, (evitar exposiciones al sol en esas horas); la estación del año, (España mayor en julio); la altitud, con cada 300metros aumenta un 4% la radiación solar UV; las nubes disminuyen la sensación de calor pero dejan atravesar la radiación UV; la reverberación (radiación refleja) según los diferentes suelos, nieve entre 50-90%; arena, 15-25%; agua 10-20%, hierba o césped 0.5-4%. El agua deja pasar el 90% de las radiaciones UV.

Medidas principales de prevención

  • Buscar la sombra: evitar la exposición solar entre las 12 del mediodía y las 5 de la tarde. En la montaña al estar a más altura cuidado porque las quemaduras pueden aparecer antes.
  • Protección con sombreros que cubran nariz, párpados y orejas. Ropa ligera que cubra brazos y piernas. Gafas de sol que bloqueen radiaciones UV A y B.
  • Los rayos solares se reflejan en el agua, en la arena, en la nieve por lo que debemos protegernos también dentro del agua, debajo de una sombrilla o en la nieve.
  • Si se tiene alguna enfermedad en la piel o está tomando medicación nueva debe consultar al médico antes de ponerse bajo el sol.

Ante una quemadura solar:

  • Aplicar paños húmedos y fríos varias veces al día durante 10-15 minutos. Alivia el calor y el dolor. Posteriormente, aplicar una loción hidratante o un gel de aloe vera.
  • Si aparecen ampollas no romperlas.
  • Si el dolor es importante usar algún analgésico (ibuprofeno o paracetamol). NO dar ASPIRINA a los niños.
  • Proteger la piel quemada de nuevas exposiciones al sol hasta que esté totalmente curada varias semanas después.

Consultaremos al médico:

  • Si la quemadura se presenta con ampollas grandes y dolorosas, si aparece fiebre, escalofríos, náuseas, debilidad, mareo, inestabilidad.
  • Si se aprecia una lesión nueva en la piel, sobre todo si es diferente a otras que se tengan.

Ante cualquier cambio en un lunar:

  • La Asociación Española contra el Cáncer recomienda prestar especial atención a los niños, si es menor de 3 años debe evitar la exposición directa al sol. En niños mayores y adolescentes seguir las recomendaciones anteriores. Deben ser enseñados para protegerse de las radiaciones solares tanto los días soleados como los nublados.

Las lámparas y camas bronceadoras no protegen de las radiaciones solares y perjudican igual a la piel y a los ojos. Están desaconsejadas en niños y adolescentes.

Beber abundante agua antes, durante y después de la exposición solar, sin esperar a tener sed. Antes de salir de casa aplicar protectores solares sobre la piel limpia y seca y en cantidad suficiente, renovando la aplicación cada 2 horas y después de cada baño. No permite aumentar el número total de horas de exposición al sol pero permite una exposición solar razonable sin riesgo. Independientemente de llevar protector solar, no exponerse más de una o dos horas al día. Los niños y las personas de piel sensible deberán usar siempre un factor de protección solar alto (FPS), mayor de 30. Hay que empezar por un FPS alto, sobre todo la primera semana de exposición solar, e ir rebajándolo en los días posteriores.

La mejor forma de evitar problemas oculares es emplear unas buenas gafas de sol, homologadas y con filtros para protección solar. Es conveniente contar con el asesoramiento de un profesional y cuidado con los mercadillos. Si las gafas se van a emplear para practicar deportes de montaña lo mejor es usar gafas ligeras, con cristales irrompibles, que no se rayen, y que dispongan de protecciones laterales.

Suele ocurrir que aunque nos demos cremas protectoras nos olvidemos de los párpados, por lo que es buena medida preventiva comprar productos en las farmacias específicos para su cuidado.

Mención aparte sobre el cuidado de las lentillas. Hay que prestar mucha atención al lugar donde se coloca el estuche con las lentillas porque el calor excesivo lo dañará y lo contaminará, siendo una fuente de infecciones para la córnea. Además, los portadores de lentillas suelen acusar la sequedad ambiental y notar que el ojo no está tan húmedo, por lo que se aconseja emplear lágrimas artificiales.

Más información:
http://www.farmaceuticonline.com/cast/inici_c.html
http://www.semfyc.es/es/enciclopedia/guia_practica_de_la+_salud