Pero… ¿Existe el reúma?

Chesús Beltrán Audera, Francisco Javier Manero Ruiz, Ángela Pecondón Español y Blanca García Magallón. Servicio de Reumatología. Hospital Universitario Miguel Servet.

Print Friendly, PDF & Email
Muchos de nosotros, si no todos, hemos utilizado o escuchado alguna vez esta expresión o una muy parecida: “me duelen las rodillas, tengo reuma”. Pero ¿que es el reuma? Cuando yo era niño, se usaba mucho la expresión de “reuma a la sangre”. De hecho, recuerdo que entonces, de niño, nuestra madre nos mandaba regularmente a alguno de sus hijos a recoger unos análisis que se hacía para controlar el “reuma”. Al abrir el sobre con los resultados que le llevábamos a casa su preocupación estaba en ver cuántas “cruces” de reuma tenía. Y así, cada dos meses, iba viendo si los análisis le indicaban mayor o menor actividad de su reuma.

 

Lo que padecía mi madre, como supe más tarde, era una afectación del corazón producida por una fiebre reumática de joven. Antes de que dispusiéramos de tratamientos antibióticos eficaces y accesibles a toda la población era muy frecuente que tras una infección de garganta, una amigdalitis, se desencadenara una fiebre reumática. La fiebre reumática era una consecuencia de la infección de garganta que producía al inicio un dolor en las articulaciones que iba saltando de una a otra, sin quedarse fija en ninguna, y finalmente desaparecía. De ahí deriva el mismo nombre de reumática, de la palabra griega rheos que significa fluir, ya que se pensaba entonces que estaba producido por el correr de un líquido o humor desde el cerebro a las articulaciones. El nombre de la enfermedad de la gota se atribuía también a un goteo de ese supuesto líquido en la articulación. La importancia de la fiebre reumática, sin embargo, no estaba en el dolor de las articulaciones, sino en la lesión del corazón -de las válvulas del corazón para ser más exactos- que era permanente y producía una cardiopatía reumática. Afortunadamente hoy la fiebre reumática es excepcional en Aragón, y son otras las enfermedades a las que nos enfrentamos.

200 enfermedades reumáticas

Ya en el siglo XVIII algunos médicos se dieron cuenta de que había algunas personas que tenían dolores articulares que, al contrario que la gota o la fiebre reumática, permanecían constantes en algunas articulaciones, llegándolas a deformar. Un médico inglés, el Dr. Garrod, propuso llamar a esta forma artritis reumatoide, que une el reuma con el sufijo “oide” que significa “parecido a”. Sería pues una artritis “parecida al reuma”, ya que permanecía fija en vez de aparecer y desaparecer como la gota o la fiebre reumática. La artritis reumatoide afecta típicamente a las manos, los pies o las rodillas. Había algunas formas de artritis que sin embargo afectaban mucho más a la espalda que a estas zonas. Se distinguió entonces la espondilitis anquilosante de la artritis reumatoide. La espondilitis etimológicamente viene de espóndilos (vértebra) y de itis (inflamación).

Actualmente se conocen unas 200 enfermedades reumáticas diferentes. La Reumatología es la rama de la medicina que se ocupa del estudio y tratamiento de la distintas enfermedades que afectan al aparato locomotor, lo que incluye huesos, articulaciones, ligamentos, cartílagos, músculos y tendones. La Traumatología se ocupa también del hueso y las articulaciones pero desde un punto de vista quirúrgico. De manera simplificada, las enfermedades reumáticas pueden clasificarse en grandes grupos.

Artrosis

La artrosis es una enfermedad que afecta al principio al cartílago y con el tiempo provoca deformidad y dolor de la articulación dañada. Se han considerado habitualmente como un proceso degenerativo, asociado al envejecimiento, aunque hay algunas formas de artrosis, como la artrosis de las manos, que aparecen en edades jóvenes. La artrosis de las manos suele aparecer como unos nódulos, o pequeños garbanzos, en la parte final de los dedos y en la mayor parte de los casos duele solamente durante una temporada, cuando se forma el nódulo, aunque queda la deformidad y repercusión estética permanente. El que en una radiografía se encuentre algún signo de artrosis no quiere decir que esa sea la causa de los dolores, en particular en los dolores de espalda. Su médico es quien le dirá si son o no importantes en su caso.

Artritis

Las artritis son las enfermedades inflamatorias de las articulaciones, y son diferentes de la artrosis, ya que en la artrosis no hay inflamación. Las artritis pueden ser agudas como la gota o crónicas como la artritis reumatoide o la espondilitis anquilosante que hemos comentado anteriormente. Las personas con psoriasis tienen artritis con más frecuencia que la población en general, y la artritis psoriásica es otra forma de artritis que vemos habitualmente en consultas.

Un grupo particular de enfermedades inflamatorias que tratamos los reumatólogos son las enfermedades que llamamos autoinmunes sistémicas, o del tejido conectivo. La enfermedad más conocida de este tipo es el lupus, que muchos puede que recuerden por la serie de televisión “Dr.House”, en la que dicho doctor se encontraba con casos realmente complicados y difíciles. El Dr.House, sospechaba a menudo lupus en muchos de los casos que se le presentaban, ya que es una enfermedad que puede afectar a nuestro cuerpo de muchas maneras.

Cuando la causa de la inflamación de la articulación es una infección se habla de artritis infecciosa. Ejemplos de este tipo son las llamadas fiebres de Malta, debidos a una infección por Brucela, y que históricamente ha sido frecuente en Aragón. En ocasiones la infección no está presente en la articulación y la artritis es una reacción a una infección en otro sitio, como es el caso de la fiebre reumática.

Enfermedades metabólicas óseas

Un tercer grupo incluye las enfermedades metabólicas óseas, entre las cuales la osteoporosis es la más frecuente y habitual. La osteoporosis conduce a una disminución de la resistencia del hueso, que se puede romper con facilidad, y es precisamente el aumento del riesgo de fractura de hueso lo que da importancia a la osteoporosis. Además de la osteoporosis otros factores influyen en la fragilidad del hueso, y es su médico quien debe de evaluar si es o no necesario tratamiento en cada caso.

La lumbalgia, lumbago, dolor lumbar o de espalda es también muy frecuente. Se dice que un 80% de la población, cuatro de cada cinco personas, padecen en algún momento de dolor lumbar. La causa en general es desconocida y como ya hemos dicho antes una radiografía con algún signo de artrosis no significa que esa sea la causa del dolor. En algunos casos la causa puede ser una hernia discal o alteraciones como la escoliosis que deben ser atendidas por un médico traumatólogo o rehabilitador.

Tendinitis

Finalmente, los reumatismos de partes blandas se refieren a las enfermedades de los tejidos que rodean a la articulación como músculos o tendones. Una de las más frecuentes es la tendinitis y en particular la tendinitis del hombro, que puede necesitar de rehabilitación o infiltraciones para su tratamiento.

Vemos pues la complejidad y diversidad de las enfermedades reumáticas, que abarcan desde las tendinitis al lupus, enfermedades para cuyo tratamiento y manejo el reumatólogo es el médico que está especialmente entrenado, aunque pueda requerir con frecuencia la ayuda de otros especialistas.

Respondiendo a la pregunta que planteaba al inicio, se puede entender ahora que el reuma no existe, existen las enfermedades reumáticas. De todas maneras no parece algo fácil, cuando Seargent, un reumatólogo americano, reconocía que “lo más dificil de su especialidad era explicarle a su madre como se ganaba la vida”.
A lo largo de los próximos números de esta revista esperamos poder explicar cómo los reumatólogos nos ganamos la vida, cuáles son y cómo son las enfermedades reumáticas.