Porqué me duele en la ingle, ¿será la cadera?

Cristina Usón Arqué. Especialista en Cirugía Ortopédica y Traumatología del Servicio de COT. Ignacio Goded Broto. Especialista en Cirugía General y del Aparato Digestivo del Servicio de Cirugía .Nekane Urrestarazu Esporrín. Especialista en Anestesiología del Servicio de Anestesia. Eduardo González Buesa. Especialista en Cirugía Ortopédica y Traumatología del Servicio de COT. Hospital de Barbastro

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La cadera es la articulación que une el hueso del fémur con el hueso de la pelvis, en concreto se unen a través de la cabeza del fémur y del acetábulo de la pelvis. Estos dos huesos se mantienen unidos por tendones, ligamentos y otras estructuras blandas, formando entre todos la articulación de la cadera.

Los huesos en las zonas que articulan con otros huesos se encuentran recubiertos de cartílago, que es un tejido blando y resbaladizo cuya función es disminuir el roce entre los huesos para que el movimiento entre los huesos sea suave. A esto ayuda también el líquido sinovial, que es un líquido viscoso que se produce dentro de la articulación. Así, el cartílago y el líquido sinovial ayudan a que el movimiento de la articulación sea suave protegiendo los huesos que la forman.
El dolor producido por el desgaste de la articulación de la cadera se refleja como dolor inguinal.

¿Qué es la coxartrosis?

La artrosis es la degeneración de una articulación, que en el caso de la articulación de la cadera se llama coxartrosis.
Esta degeneración consiste en el desgaste del cartílago que recubre la cabeza del fémur y el acetábulo de la pelvis (los huesos que forman la articulación de la cadera). Esta enfermedad degenerativa es un proceso normal con el paso del tiempo y se traduce en cambios que sufren las células y estructuras que forman el cartílago.
Este desgaste del cartílago provoca que su función disminuya, por lo que el roce entre los huesos de la articulación aumenta, traduciéndose en dolor y limitación del movimiento de la articulación.

Con el paso del tiempo, el desgaste del cartílago irá aumentando, dejando al descubierto el hueso que recubre, provocando más roce entre los huesos, más dolor y más limitación del movimiento.
Las lesiones cartilaginosas permanecen indoloras durante mucho tiempo, ya que el cartílago no tiene sensibilidad, y cuando aparece el dolor es porque el hueso se encuentra ya afectado aunque sea en grado mínimo. Esto explica, además del comienzo asintomático de las alteraciones artrósicas, que los signos radiológicos puedan en ocasiones manifestarse antes que los síntomas de la enfermedad. Por ello, un proceso artrósico en sus inicios puede pasar desapercibido.
La coxartrosis es actualmente un proceso irreversible, no tiene cura, aunque con tratamiento podemos minimizar el dolor e intentar frenar el avance de la enfermedad. El tratamiento quirúrgico es el reemplazo de la articulación por una prótesis total de cadera.

¿Qué causa la coxartrosis?

Las causas de la coxartrosis son muchas y muy variadas, y en la mayoría de los casos son muchas causas juntas las que provocan una rápida aparición y avance de la coxartrosis.

Podríamos diferenciar entre:
• Coxartrosis primaria: sería la que aparece sin una causa clara o única, sino que es la suma de muchas.
• Coxartrosis secundaria: debida a una patología previa de la articulación, sobre la que aparece una coxartrosis, como por ejemplo deformidades congénitas (desde el nacimiento) de la articulación de la cadera o fracturas que provoca deformidades o lesiones del cartílago.

¿Qué podemos hacer para reducir el avance de la coxartrosis?

Las lesiones artrósicas son, una vez iniciadas, irreversibles: no hay un tratamiento eficaz para hacerlas desaparecer. Algunos fármacos reducen la inflamación y el dolor, pero de momento no hay un medicamento que retorne las lesiones a su estadío inicial.
• Hábitos posturales: dormir en cama plana, evitar sillas o sillones muy hundidos, mejor sillas altas, no cargar pesos excesivos, no mantenerse de pie mucho tiempo sin descansar, calzado de gruesa gorda que amortigüe bien al caminar, o bien plantillas de silicona, zapato plano o con un poco de tacón, no usar tacones de altura excesiva, usar un bastón en el lado sano para descargar la cadera afectada al caminar.
• El ejercicio programado y adecuado ayuda a mantener la movilidad de la articulación, mantiene la flexibilidad, potencia la musculatura y contribuye a estabilizar la articulación: nadar, bicicleta y caminar sobre terreno llano sin irregularidades ni cuestas.
• Mantener un peso ideal, para evitar que la presión ejercida sobre la articulación disminuya.
• Gimnasia con estiramientos, tonificación y relajación.
• Ejercicios de rehabilitación en posición tumbada boca arriba con las piernas estiradas para mejorar la movilidad articular:
-flexionar rodilla y cadera para intentar tocar el abdomen, y estirar.
-flexionar ambas rodillas con la planta de los pies sobre la superficie, separar las rodillas hacia fuera y luego hacia dentro.