Si tienes entre 40 y 50 años y has notado que tu cuerpo “ya no responde igual”, no estás imaginando cosas.
La perimenopausia es una etapa natural de transición antes de la menopausia que puede durar varios años y, aunque todas las mujeres la atraviesan, pocas reciben información clara sobre lo que realmente sucede.
Fisiología
Durante esta fase, los ovarios empiezan a producir menos hormonas, especialmente estrógeno y progesterona. Estos cambios hormonales no ocurren de forma lineal: suben y bajan de manera irregular. Por eso puedes sentirte perfectamente un mes y al siguiente experimentar síntomas intensos.
Esta montaña rusa hormonal es la responsable de muchos cambios físicos y emocionales.
Nuevos síntomas
Uno de los síntomas más frecuentes son las alteraciones del sueño. Muchas mujeres describen dificultad para conciliar el sueño, despertares nocturnos o sensación de no descansar aunque duerman suficientes horas. Esto no solo provoca cansancio, sino también irritabilidad, dificultad para concentrarse y menor tolerancia al estrés o a las personas de tu alrededor. El sueño fragmentado suele relacionarse tanto con los cambios hormonales como con síntomas como sudores nocturnos o ansiedad.
Los cambios de humor también son comunes. Puedes notar mayor sensibilidad emocional, episodios de tristeza, ansiedad o irritabilidad inesperada. Esto no significa debilidad ni inestabilidad: es una respuesta biológica real a las fluctuaciones hormonales. Reconocerlo ayuda a no culparte y a buscar apoyo cuando lo necesites.
Otro aspecto que suele sorprender es el aumento de peso o la redistribución de la grasa corporal, especialmente en la zona abdominal. No siempre se debe a comer más, sino a cambios metabólicos propios de esta etapa. La masa muscular tiende a disminuir con la edad, lo que reduce el gasto energético. Por eso, mantener actividad física regular (especialmente ejercicios de fuerza) y una alimentación equilibrada se vuelve clave.
Ante estos síntomas, muchas mujeres se preguntan si la terapia hormonal es buena opción. La respuesta no es única: depende de tu historia clínica, tus síntomas y tus factores de riesgo. La terapia hormonal puede ser muy eficaz para aliviar sofocos, insomnio y cambios de humor en mujeres seleccionadas, pero debe evaluarse individualmente con un profesional de salud. No es obligatoria ni peligrosa por definición, pero tampoco es necesaria para todas.
Lo más importante que nadie suele decirte es que la perimenopausia no es el comienzo del deterioro, sino una transición. Informarte, escuchar tu cuerpo y consultar a profesionales puede marcar la diferencia entre vivir esta etapa con confusión o con seguridad. Entender lo que te pasa no solo tranquiliza: también te devuelve el control sobre tu bienestar.
AUTORES:
Jennifer Castellanos Artal. Facultativo Especialista de Área Ginecología y Obstetricia. Hospital de Barbastro. Huesca.
María Pérez Marqués. Médico Interno Residente. Ginecología y Obstetricia. Hospital Clínico Universitario Lozano Blesa. Zaragoza.
Lara Castellanos Artal. Enfermera. Hospital Universitario Parc Taulí. Sabadell.


