Ventriculocisternostomía endoscópica del tercer ventrículo

Juan Carlos García Romero, Gorka Zabalo San Juan, Jorge Díaz Molina, Daniel De  Frutos Marcos, Rodrigo Ortega, Idoya Zazpe Cenoz, Alfonso Vázquez Míguez, Eduardo Portillo Bringas. Servicio de Neurocirugía. Complejo Hospitalario de Navarra

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El cerebro, como ya hemos explicado en anteriores artículos, es un órgano con diversas cavidades interconectadas entre sí por las que circula el líquido cefalorraquídeo. Dicho líquido se origina en su mayoría en los plexos coroideos localizados dentro del sistema ventricular, sale al espacio subaracnoideo que recubre el sistema nervioso central a través de los agujeros de Luschka y Maegendie localizados en el IV ventrículo. Una vez recorre el espacio subaracnoideo bañando todo el sistema nervioso central se reabsorbe principalmente en las granulaciones de Paccioni localizadas a nivel del seno sagital superior a través de un sistema dependiente de gradiente de presión.

La obstrucción de cualquier etiología (tumoral, malformativa, infecciosa, hemorrágica, etc.) o la circulación del LCR en cualquier punto del circuito descrito antes provoca que este se acumule en los compartimentos proximales originando una patología de la circulación del LCR que denominamos hidrocefalia. Tradicionalmente dicha patología se ha solucionado mediante la colocación de dispositivos de derivación de LCR (drenajes ventriculares externos, válvula de LCR en sus diferentes versiones) que extraían el LCR de la cavidad ventricular o del espacio subaracnoideo lumbar y lo llevaban a otras cavidades del cuerpo con capacidad de reabsorción (cavidad, abdominal, aurícula, cavidad pleural,…).
(Ver Figura 1)

Figura 1

Sin embargo, cuando la obstrucción se produce en el espacio existente entre el III ventrículo y el espacio subaracnoideo los problemas de circulación del LCR son susceptibles de tratamiento mediante la realización de técnicas que consisten en la realización de un bypass salvando dicho obstáculo. Sus fundamentos, aunque descritos en los inicios de la Neurocirugía (paradójicamente la introducción de las válvulas de derivación de flujo supuso en su momento un avance con respecto a estas técnicas) han cobrado nuevo auge en los últimos años tras la introducción de la endoscopia en nuestra especialidad.
(Ver Figura 2)

Figura 2

La modalidad más conocida es la ventriculocisternostomía endoscópica del III ventrículo. Consiste en navegar las cavidades ventriculares con técnicas endoscópicas hasta llegar al suelo del III ventrículo dónde se realiza un pequeño orificio en el área premamilar que permite salvar la obstrucción más distal. En manos experimentadas y en casos bien seleccionados la efectividad del procedimiento es alta, permitiendo evitar la colocación de un sistema de derivación y las posibles complicaciones (síndromes de sobredrenaje, obstrucciones, infecciones, necesidad de revisiones periódicas, etc).